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¿Es sólo un partido de fútbol?

Por Carlos Ciappina
22 julio, 2026
¿Es sólo un partido de fútbol?

La frase, comprensible en la boca del DT de la selección argentina (para concentrar al equipo en el juego, claro) deja en las sombras un hecho básico: casi nadie cree que sea sólo un partido de fútbol, por diferentes razones:

1. Luego de la derrota de Egipto, apareció la frase en algunos países musulmanes de “Messi es sionista”, lo que explicaría el “favoritismo” de la FIFA -que al parecer es sionista aunque cobija a todas las asociaciones de fútbol de países árabes y musulmanes, incluyendo el Mundial 2022 que se disputó en Qatar y que ganó la selección argentina – para que gane Argentina.

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2. Lo mismo pasa con la recurrente frase – esta vez en manos de la prensa hegemónica europea – de que la Argentina es “racista”. Tenemos nuestra cuota de racismo y no es menor. Pero lo paradojal es que lo afirmen los medios de España, Francia e Inglaterra, los responsables históricos del mayor genocidio basado en justificaciones racistas de la historia humana! Al parecer la selección argentina sería racista porque no tiene jugadores “negros” en sus equipos. El argumento, esbozado desde la prensa francesa, inglesa o española resulta casi absurdo: es precisamente al revés, los jugadores afrodescendientes son los hijos y nietos de los habitantes de las colonias que Europa saqueó durante siglos. Es por su condición de países colonialistas que sus poblaciones actuales no son totalmente “blancas”. La Argentina nunca tuvo colonias en Africa ni en ningún lado y el fin de la esclavitud – aunque lento, es cierto – fue obra de los gobiernos independientes que se sacaron de encima al imperio español. 

3. Pero no sólo afuera se acusa a la selección. En algunos círculos políticos nuestros se acusa a la scaloneta de ser “gorila” de LLA y “pro Trump”, por lo que ganar el mundial estaría garantizado. Es cierto que la selección como un todo no se ha expresado políticamente, y que hay jugadores que simpatizan con el neoliberalismo; pero también es cierto que hay jugadores – los menos quizás – que se han expresado a favor de Madres y Abuelas y a favor de las políticas de verdad, memoria y justicia.

4. Otra vertiente de “Sólo es un partido” nos propone “no mezclar” la política internacional con el deporte. De modo que un país que sufre el dominio territorial colonial de 1.600.000 km2 de su territorio (el equivalente a tres Españas juntas) debiera no tener que aprovechar la oportunidad de señalar que Inglaterra es, además de un equipo de fútbol, una potencia colonialista que domina – por la fuerza –  buena parte de territorio nacional marítimo argentino.

¿Es sólo un partido?

Propongo otra interpretación – no excluyente – sobre estas teorías y afirmaciones: el mundo está organizado como la ley del gallinero, los más fuertes dominan en todo y ganan y se llevan todo. Para que esto ocurra es necesaria la construcción de un modo “colonial” de ver el mundo.

En la visión colonial del mundo el orden es – desde hace cinco siglos- el mismo: el norte manda, el sur obedece.

Cuando en cualquier actividad económica, social o cultural aparece dominando alguien del sur – un no invitado a compartir el podio en nada – se encienden todas las alarmas y hay que encontrar los justificativos que expliquen esta intromisión incómoda.

¿Por qué la selección de un país al sur del sur puede ganarle a las Francias, Inglaterras, Españas, Alemanias u Holandas? La explicación neutra es que es porque juegan muy bien y de igual a igual – en este caso-  al fútbol. Pero esa explicación dejaría en un pie de igualdad al norte y al sur y eso, precisamente eso, resulta intolerable para los verdaderos dueños del mundo.

El mecanismo de ninguneo colonial a los logros del sur funciona consciente e inconscientemente. Está tan “inculcado” en las elites ricas y poderosas del sur (que gozan en su condición de súbditos ricos del orden colonialista) como en algunos sectores populares (que sufren históricamente los efectos del saqueo elitista y colonialista).

Así, cuando los triunfos de cualquier tipo los generan las potencias del norte, no hay nada que teorizar porque es “lo que corresponde”. El orden simbólico en esos casos está “salvado”. Distinto es cuando aparece un sujeto – individual o colectivo – del sur disputando de igual a igual con el norte. Allí, el orden tradicional corre riesgo y entonces los mecanismos del modo de pensar colonial se vuelven imprescindibles para restaurar el orden tradicional amenazado:  allí se agolpan teorías conspirativas que “explican” por diversas razones, la excepcionalidad del triunfo de alguien del sur.

Nunca será, en la perspectiva colonialista, por mérito propio. Siempre habrá un “pero”.

En el fondo sigue retumbando la frase de aquel terrible imperialista y genocida Henry Kissinger: “Nada importante puede venir del sur. La Historia no se ha producido jamás en el sur. El eje de la historia empieza en Moscú, continúa por Bonn, cruza hasta Washington y de ahí pasa a Tokio. Lo que pase en el sur carece de importancia”

¿Es sólo un partido?

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Tags: FIFAInglaterraMessiMundial 2026
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