El 17 de noviembre de 1972, miles de militantes, dirigentes, familias y jóvenes se dirigieron al chalet de Vicente López que ocupó el General Perón tras su provisorio regreso a la Argentina. El lugar, la calle Gaspar Campos 1065, quedó consagrado por la historia como el emplazamiento de multitudes que vieron, por fin, cristalizarse después de casi 18 años, el mandato de ‘Perón vuelve’. Apenas dos palabras gritadas una y otra vez en calles, reuniones y actos, replicadas en paredes y baldosas. A veces, ni siquiera fueron palabras, sino sólo dos letras, una ‘p’ montada sobre una ‘v’. Así de simple, pero con potencia y resonancia acústica que no necesitó de explicación sobre plan de gobierno o programa político alguno. Fue contraseña, salvoconducto, ejercicio de repudio y rebeldía; llamamiento a organizar la disputa por un regreso bajo el lema ‘Luche y vuelve´.

La asistencia acampaba en las veredas de Gaspar Campos, cantaba, deliberaba, pasaba las noches a la intemperie con el único objetivo de ver al líder asomarse a la ventana. ‘El General descansó unas horas mientras la calle Gaspar Campos se iba llenando de manifestantes, casi todos jóvenes cantando consignas. Poco después de las 13, el General salió al balcón a saludar […] El peronismo había regresado. Había vencido a esos sectores dominantes que lo habían querido condenar al olvido. El General se reencontraba con su pueblo, con sus trabajadores y los hijos de aquellos viejos trabajadores de los años cuarenta. Levantó los brazos y dijo: Muchas gracias por haber venido’. (Abal Medina en ‘Conocer a Perón’[1] describe la tensión y la lucha interna en la residencia, entre los deseos de Perón de salir al balcón a saludar a la militancia y las maniobras de su entorno -Isabel y López Rega- para mantenerlo apartado).
54 años después, por la presencia en el balcón de la calle San José 1111, 3 jueces del Tribunal Federal N°2, Rodrigo Giménez Uriburu, Jorge Gorini y Andrés Basso, ejercen prohibiciones e interdicciones hacia Cristina Fernández de Kirchner, dado que el sitio se ha convertido en uno de los epicentros de la política nacional, territorio de peregrinación; escenario de tensiones judiciales e institucionales. Debajo de ese balcón hay vigilias, encuentros políticos, carteles, pintadas, salutaciones, agradecimientos, mensajes de apoyo y convocatorias que el Gobierno de la Ciudad manda a sacar repetidamente. Y esos jueces de este Poder Judicial le estipulan a la presidenta de su Partido privaciones y restricciones en su detención mayores a las (no) tenidas por genocidas y narcotraficantes. La consigna ‘Cristina libre’ se dirige contra esa persecución y otras cuestiones que la orbitan y habitan.

‘Perón vuelve’ adquirió la centralidad simbólica y material de la resistencia peronista durante los 17 años de proscripción y exilio (1955-1972). Representó el rechazo de los sectores populares hacia dictaduras, gobiernos civiles tutelados por militares y, por qué no, también contra cultores del ‘peronismo sin Perón’. Llega un eco desde entonces al presente por un ‘peronismo sin Cristina’, sin kirchnerismo; un peronismo de culto al superávit fiscal, por cuentas ‘macro’ ordenadas y de buenos modales. (Todo rigurosamente encomillado y edulcorado). ‘Cristina libre’ es una voz que se pintará con aerosol y brocha en los paredones de cara a las próximas elecciones.
Las consignas que marcaron épocas son autorreferenciales: ‘Libertad, igualdad, fraternidad’, ‘Proletarios del mundo, uníos’, ‘I have a dream’, ‘Pan, paz y tierra’, ‘No pasarán’, ‘Hasta la vitoria siempre’ Capturaron el clima de un tiempo y sus circunstancias, sus solas menciones dan testimonios históricos. En nuestra geografía algunas quedaron heridas de muerte por cuestiones que no viene a cuento (‘Con la democracia se come, se cura y se educa’), otras resultaron transgredidas y maldecidas: ‘Alpargatas si, libros no’, con más aquellas de sentido ético, combativo y utópico: ‘Aparición con vida’ (pese a conocer el irremediable destino). ‘Ni una menos’ expone al patriarcado y a la violencia machista, ‘Que se vayan todos’ resume hostilidad difusa, enojos sin perspectivas, escepticismo antipolítico; y ‘Braden o Perón’ un lema que hubiese envidiado el mismísimo Vladimir Illich Uliánov en un imaginario: ‘Nicolás o Lenin’.
‘Cristina libre’ condensa el estado de corrupción del Poder Judicial argentino; la proscripción de una referente que, en más o en menos, reúne un tercio de intención de voto de la ciudadanía y su exclusión de las futuras elecciones; la debilidad de un partido político que supo ofrecerse como alternativa reordenadora en los momentos de crisis política; un Estado de Derecho roto en una democracia que ya no es tal y ausencias de liderazgos inequívocos. ‘Cristina libre’ rompe con la idea de una fingida unidad. Será parteaguas, punto de inflexión en el relato no oficial. No se trata de una interna partidaria, caprichos de unos y otros o de un ‘deber de visita’ con lo que intenta subestimarse el cuadro de situación. Por el contrario, persigue pautas programáticas: un acuerdo sobre los márgenes de maniobra en relación a la deuda externa, medidas concretas frente a la entrega de los recursos naturales (Súper RIGI) y la reforma del fuero federal del poder judicial, con más un quehacer ante la ilegítima Corte Suprema de la Nación. Tan sólo para ir empezando.

Y hablando de ‘Braden o Perón’, ¿acaso no genera alarma que Peter Lamelas, durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU., para ser embajador en la Argentina, dijera que quería venir al País para garantizar que Cristina Fernández de Kirchner vaya presa? ¿En serio va a minimizarse todo ello bajo la idea de que son ‘peleas de peluquería’ u obstinación por ausencia de visitas?
Mientras no se entienda que ya no hay democracia, sino una ficción de tal, CFK no parece estar dispuesta a tercerizar, esta vez su caudal electoral, sino a utilizarlo en defensa propia, ya que todos quieren sus votos, pero pocos están dispuestos a poner el cuerpo por ella y al amparo de las medidas de sus dos gobiernos. Los cuatro poderes del Estado (el Ministerio Público es uno de ellos, integrado por Stornelli, Taiano, Pleé, Luciani, Marijuan, Pollicita, Rívolo, entre otros) se hunden en la podredumbre dado que no actúan en función de la manda constitucional.
De sincronizarse la exigencia, entre una parte significativa de la sociedad con cierta dirigencia no distraída, habrá noción, idea y significado histórico de un pueblo deseoso por recuperar sus derechos políticos y sociales perdidos al negarse a aceptar cualquier salida presuntamente democrática tutelada por el Poder Judicial argentino.
*Docente (UBA – IUPFA)
[1] Editorial Planeta, Buenos Aires, 4ª Ed., 2023






