La actividad de la construcción atraviesa uno de sus peores momentos en años y consolida una caída histórica durante el gobierno de Javier Milei, con niveles 27 por ciento inferiores al promedio de la recuperación pospandemia de 2021 a 2023, un retroceso adicional del 4 por ciento en noviembre de 2025, una pérdida de 75.000 puestos de trabajo registrados desde octubre de 2023 y un encarecimiento de costos en dólares financieros del 83 por ciento, en un sector que explica cerca de la mitad de la inversión total de la economía.
Los datos oficiales del Indec y de la Cámara Argentina de la Construcción confirman que la persistencia de niveles muy bajos de actividad en los sectores que traccionan la demanda interna se convirtió en un rasgo estructural del programa económico libertario, con un impacto particularmente severo sobre la inversión. En ese marco, la construcción aparece como un caso testigo del ajuste en curso y de sus consecuencias macroeconómicas de largo alcance.
Con una participación cercana al 50 por ciento de la inversión total de la economía, el deterioro del sector compromete directamente las posibilidades de recuperación de la inversión y del crecimiento sostenido. La comparación con el período 2021-2023, cuando la actividad mostraba un proceso de recomposición tras la pandemia, deja en evidencia la magnitud del retroceso actual y la ausencia de políticas públicas orientadas a revertir esa tendencia.

El comportamiento reciente refuerza ese diagnóstico, teniendo en cuenta que en noviembre de 2025, la actividad no solo volvió a caer en términos mensuales, sino que además se ubicó por debajo del promedio registrado durante la propia gestión de Milei, lo que indica que, tras un fuerte ajuste inicial, el sector ingresó en una fase de estancamiento. Los indicadores disponibles muestran que, durante los últimos doce meses, la construcción no logró recuperar dinamismo ni siquiera en términos marginales.
El impacto social del derrumbe es visible en el mercado laboral, a juzgar por los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino, que entre octubre de 2023 y octubre de 2025 detectó la destrucción de alrededor de 75.000 puestos de trabajo formales en la construcción, lo que representa casi el 17 por ciento del empleo registrado del sector. Se trata de una de las caídas más abruptas entre las actividades económicas y golpea de lleno a trabajadores con alta dependencia del ciclo económico y de la obra pública.
A este preocupante escenario se suma el fuerte encarecimiento que tuvieron los precios medidos en dólares. Desde el período de recuperación pospandemia, el costo de construir aumentó un 83 por ciento en dólares, primero al tipo de cambio contado con liquidación y luego bajo el esquema de tipo de cambio unificado. Este salto redujo drásticamente la rentabilidad esperada de nuevos proyectos y desalentó tanto la inversión privada como el inicio de obras de mayor escala.
En resumen, la evolución de la construcción refleja un patrón que va más allá de la coyuntura. La combinación de ajuste fiscal, paralización de la obra pública, caída del empleo y encarecimiento de costos configuró un escenario de depresión que amenaza con dejar secuelas duraderas sobre la inversión, el empleo y la capacidad productiva. Lejos de tratarse de un bache transitorio, los números muestran que la caída del sector ya forma parte del balance estructural del modelo económico libertario.






