viernes, mayo 15, 2026
Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
Contraeditorial
  • Editorial
  • Opinión
  • Nacional
  • Economía
  • Mundo
  • Sociedad
  • Cultura
  • Editorial
  • Opinión
  • Nacional
  • Economía
  • Mundo
  • Sociedad
  • Cultura
Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
Contraeditorial

Sabemos por qué estás proscripta

Por Antolín Magallanes
13 mayo, 2026
Son los pibes, los soldados de Cristina

El kirchnerismo es una experiencia vital. Vamos por ese camino quienes no queremos ninguna componenda entre las alternativas dialoguistas del neoliberalismo, sino reabrir una etapa promisoria para el campo popular. Claro que desistimosde vivir en una nostalgia boba de nuestros gobiernos porque eso ignoraría nuestro actual contexto histórico. El legado sigue siendo la actitud de no conciliar con las fuerzas que actúan para someter a la Argentina a los grandes poderes globales.

Cristina es nuestro mojón, la que dejó la vara alta. El campo popular siempre aportó víctimas a un sistema macabro: fue Yrigoyen condenado a morir en las humedades de Martín García, con sus pulmones ya viejos y estropeados; el martirio de Evita, vituperada, agredida, vejada y desaparecida después de muerta; fue el pueblo manso bajo la saña de las bombas de los aviones de la Marina de Guerra Argentina; fue el General Perón, en su exilio, proscripto, más los decretos que anulaban su existencia, y sus manos cortadas; fue una generación de jóvenes (¡fueron 30.000!) que quisieron cambiar la historia; y es De Vido, Boudou y Milagros quienes están encarcelados; como ese otro gran patriota llamado Nelson Periotti, que se cansó de hacer rutas y Patria.

Articulos Relacionados

La centromanía vuelve peor

La centromanía vuelve peor

De Trump y Xi Jinping a la marcha universitaria argentina

De Trump y Xi Jinping a la marcha universitaria argentina

Hoy, la cultura del desprecio y el ninguneo vuelve a avanzar: se borra el nombre de CFK en la concentración de trabajadores del 1° de mayo, se la omite en actos políticos bajo la consigna de “no poner nombres” y de discutir ideas, como si una cosa anulara a la otra. Tampoco se la mencionó en Europa, aun cuando líderes internacionales reclamaron por su libertad, frente al silencio de quienes aspiran a entonar una nueva canción y no a agregar una nueva estrofa a la gloriosa marcha, como lo hicieron Néstor yCristina. Tal cosa advirtió Eva Perón: “Le tengo más miedo al frío de los corazones de los compañeros que se olvidan de donde vinieron, que al de los oligarcas”.

Los demócratas argentinos —los de espíritu elevado y discurso bien pensante— no logran contener su animadversión: cuentan con recursos económicos, poder y medios de comunicación, y aun así no consiguen consumar una derrota definitiva del pueblo. Del otro lado, ese mismo pueblo dispone apenas de una herramienta, tantas veces menospreciada: la política, único camino posible para reparar la injusticia.

Es triste ver a los propios tratando de hacer los deberes que les pide el establishment, llevando el nombre de un Néstor Kirchner descafeinado, con solo sabor a superávit fiscal, y escondiéndole a su compañera, como si fueran escindibles.

Estamos seguros de que los tiempos que nos esperan serán duros y exigentes. Nuestro objetivo es asegurar una relación de fuerzas favorable a los impulsores más decididos de una profunda transformación política, cultural y social del país, donde se encuentren nuestras mejores tradiciones de transformación en beneficio del pueblo. 

Asumimos, sin excusas, tanto las debilidades como los aciertos de nuestros gobiernos; los triunfos y las derrotas, sin recurrir al victimismo. Lo hacemos porque sabemos que, aun con errores, nuestro proyecto ha resultado más favorable para el pueblo que cualquier alternativa. Pero también señalamos lo evidente: los ataques sistemáticos de una trama mediática antinacional, la connivencia de sectores del Poder Judicial y un sistema político resguardado por el neoliberalismo. Esa escalada tuvo su punto más grave en el intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, además de su proscripción política.

Sabemos que formar parte del sistema de organizaciones kirchneristas, dentro del movimiento nacional y popular más grande de la historia, trae costos.  Pero nos sostiene la memoria, la sensibilidad y el compromiso histórico con voluntad de lucha.

Las derivas de la violencia política son múltiples y complejas. En primer lugar, profundiza la polarización social: divide a la ciudadanía en bandos enfrentados y alimenta la desconfianza y el odio hacia el otro, algo que se percibe tanto en el clima de las calles como en la soledad de jóvenes atravesados por la violencia virtual.

En segundo término, erosiona la estabilidad institucional, debilitando a los gobiernos y aumentando el riesgo de crisis políticas, en un contexto atravesado por sospechas de injerencias y apoyos externos en procesos electorales, como los que rodearon a Javier Milei.

Finalmente, deteriora la calidad democrática: restringe la participación ciudadana, condiciona la libertad de expresión y desalienta la capacidad de incidencia pública, en un escenario donde sectores del periodismo son señalados como enemigos por quienes se proclaman defensores de la libertad.

Es un fenómeno complejo que puede tener múltiples causas y consecuencias. Es fundamental abordar sus raíces y encontrar soluciones que valoricen la política como espacio de resolución superior. Allí está nuestra tarea, generar un afecto por el futuro, sembrar una esperanza.

El neoliberalismo destruyó diez años históricos de bienestar continental. Construidos, entre otros, por Néstor, Cristina, Chávez, Lula y Pepe Mujica. Única época de tranquilidad absoluta en estas dolidas tierras suramericanas. Que valga esto para lo que estamos viendo en estos días, que valga el coraje de Cristina ante los cruzados de la crueldad que nunca dudaron en maltratarla, por su condición de mujer al mando de un proyecto de transformación, argentino y regional.

No concebimos al kirchnerismo como una experiencia terminada, sino como el hito histórico que hoy nos permite luchar contra la proscripción. Y esta es parte de nuestro periplo, no debemos verla como un problema legal, sino político. Proscriben a Cristina y proscriben a millones que no la podemos votar. Vamos hacia el futuro desde el lugar de quienes no queremos rearmar ninguna alternancia pendular entre el plan A y el plan B del neoliberalismo, sino abrir una etapa prolongada y exitosa del campo popular.

Claro que no queremos reeditar la experiencia de los doce años de gobierno K; intentarlo supondría la más anti-política de las actitudes porque ignoraría la especificidad de la situación histórica para intentar reemplazarla por el recuerdo melancólico de los tiempos idos. Pero sí estamos convencidos de que la etapa a la que nos estamos abriendo paso sería inconcebible sin la recuperación de la huella que en esos años vivimos.

Sin el legado de esa experiencia, se trunca el futuro. Sobre todo, el legado de la disposición a no conciliar desde el gobierno con las fuerzas que actúan para someter al país a los grandes poderes globales: la fórmula política del gobierno al que abrirá paso la unidad no será sometida al chantaje de los grandes ganadores locales y globales de los años del macrismo y de las profecías y diatribas de Javier Milei.

Estamos convencidos de que la amplitud y la coherencia no se excluyen, sino que se coadyuvan mutuamente: la amplitud (por arriba y especialmente desde abajo) dará la fuerza que necesita nuestro pueblo para sostener la gigantesca tarea de alcanzar definitivamente la condición de una patria con dignidad, plena democracia e igualdad social.

No existe una Argentina intermedia entre el rumbo nacional, popular, democrático, latinoamericanista y feminista, y el neoliberalismo. De modo que nuestro objetivo es asegurar una relación de fuerzas favorable a los impulsores más decididos de una profunda transformación política, cultural y social del país. Lejos de debilitar la unidad, la disposición transformadora la fortalecerá con el entusiasmo y el compromiso de nuestro pueblo.

Los liderazgos no son un apéndice ni una instancia burocrática que sobreviene tras la sanción de un programa: son, en ciertos momentos, su condición de posibilidad. Hay coyunturas en las que “líder” y “pueblo” devienen una misma figura, un signo que condensa voluntad colectiva y dirección histórica. Así lo atestigua la experiencia del peronismo y, con variaciones, toda épica popular en la historia nacional y latinoamericana.

Nos hacemos cargo de nuestras debilidades y de la escuálida performatividad albertista (que vuelve con un pie en Parque Norte y otro en la Provincia de Buenos Aires), pero sabemos cuánto mejor para nuestro pueblo hemos sido ante cualquier alternativa. Tomar un gobierno absolutamente endeudado y con una pandemia en ciernes. ¿pueden imaginarse qué hubiera hecho nuestra oposición?

La identidad kirchnerista tiene muchos costos, pero tiene un soporte muy fuerte. De sensibilidad, de compromiso histórico, de voluntad de lucha. 

El plan maestro de la derecha argentina era y es el aislamiento y el agotamiento de la experiencia que el pueblo reconoce en elapellido Kirchner. Fracasaron en todos sus intentos. Los de hacer que Cristina se fuera de la presidencia con el país en llamas y los de usar todo el aparato comunicativo, judicial y de inteligencia para destruirlo desde las posiciones de gobierno. Nos subestimaron, a ese “nosotros y nosotras” que ocupamos parte de este pueblo. Hoy Cristina es, sin duda, la referencia del amplio frente patriótico que se debe nacional, regional, e internacionalmente, para liberarla y que esa épica nos lleve a la patria libre, justa y soberana que nos merecemos. Por todo eso sabemos por qué está proscripta.

*Presidente de NE Ciudad de Buenos Aires.

Compártelo:

  • Share on Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Share on WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Share on Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
Tags: Cristina LibreJavier Mileineoliberalismoperonismoproscripción política
Nota Anterior

Insatisfacción democrática, cuatro años después…

Siguiente Nota

El precio de una promesa

Dejá una respuestaCancelar respuesta

Recomendados

De qué hablamos cuando hablamos de la guerra en Irán

De qué hablamos cuando hablamos de la guerra en Irán

Por Contraeditorial

Industriales se cansaron de Milei y salieron a contestarle

Industriales se cansaron de Milei y salieron a contestarle

Por Valentina Castro

Justicia y adopción: la infancia no espera

Justicia y adopción: la infancia no espera

Por Evangelina Bucari

Lo imposible será inevitable

Lo imposible será inevitable

Por Máximo Kirchner

  • Quiénes somos
  • Contactanos

© Contraeditorial | Todos los derechos reservados. Registro de la Propiedad Intelectual en trámite. Director: Roberto Caballero. Edición 1722 - 15 de Mayo de 2026.

Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
  • Editorial
  • Opinión
  • Nacional
  • Economía
  • Mundo
  • Sociedad
  • Cultura

© 2026 JNews - Premium WordPress news & magazine theme by Jegtheme.

Discover more from Contraeditorial

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading

Cargando comentarios...