Ayer Perón, hoy Cristina y la vigencia de la lucha popular. Defender el pasado para construir el futuro*.
Proscribir: prohibir o vedar algo, específicamente algo que se considera perjudicial o peligroso.
También puede referirse a la acción de declarar a alguien fuera de la ley o privado de sus derechos civiles.
En la Argentina solo basta con ir hasta el oscurantismo civilizatorio, que siguió a la caída de Rosas. Persecuciones y maldades que le hicieron a las familias rosistas, como los Alén, del que deriva Leandro N. Alem, quien debió cambiar su nombre o su sobrino Hipólito Yrigoyen. Ambos pertenecientes a familias escondidas, proscriptas.También la familia de Manuel Dorrego, a quienes le instalaron el monumento de Lavalle, su fusilador, frente a sus ventanas, las que permanecieron para siempre cerradas.
Sin dudas, nunca se sintió, ni se recordará tanta saña, como la sufrida por los gobiernos peronistas. A partir del 55 y los 18 años de proscripción, hasta el retorno del líder. Luego del golpe del 76, compañeras/os desaparecidos, y ahora el post kirchnerismo, encarnando otra fase del peronismo y del movimiento, nacional y popular, perseguido.
Todos los que lucharon por mantener viva la flama, desde los fusilados en la penitenciaría de la calle Las Heras, junto al General Valle, los de los basurales de José León Suarez, las acciones sindicales como la toma del Frigorífico Lisandro de Latorre, Dardo Cabo y su incursión a Malvinas, los desafíos al Plan CONINTES, la sustracción del sable corvo y miles de acciones, vinculadas, denunciar y a resolver esa proscripción. Sumemos, el torrente de cartas y delegados de Perón, las acciones de sabotaje de la resistencia peronista y también de la lucha armada, todo un síntoma de un país, que sufrió masacres, humillaciones y la perdida de sus libertades plenas.
Pero, también interesa rescatar a esos héroes cotidianos y anónimos, que en aquellos momentos de proscripción lucharon, para mantener la memoria, en algunos casos casi religiosamente.
La irrupción de aquella voz, que viajaba en cintas grabadas, a reproducirse en un grabador marca Geloso, más los rituales, familiares, de amigos, de compañeros y compañeras que se arrimaban al fuego, de ese diálogo transatlántico, con su General.
Los retablos o altares en las casas, la devoción y los libros, fotos, objetos, medallas, relicarios, entre velas. Espacios de espiritualidad y rezó laico, confeccionados en viejos placares de madera o rincones a resguardo de buchones y gorilas.

También de aquellos vecinos, que apuntaban y llevaban un registro de la realidad en cuadernos prolijamente forrados en papel azul tela de araña, como los de Don Luis. Un vecino que trabajaba en ATMA y siempre andaba vestido con ropa de laburo azul, con sus anteojos en el estuche de cuero que le asomaban del bolsillo superior de la camisa. Esos anteojos que se ponía pacientemente para mostrarme sus verdades escritas, con caligrafía perfecta, limpia y escolar. Supe con él, que quería decir YPF y para todo lo que servía el petróleo. Él se sentía parte de algo, por lo cual seguía batallando. Al abrir las tapas azules, en la primera hoja de su cuaderno, advertía: este cuaderno no puede caer en las manos de la antipatria.
Toda una liturgia como la de los primitivos cristianos en las catacumbas. Está se repitió hasta empalmar con la política, generando ese regreso triunfal. Se movilizaron millones, dejando los barrios vacíos, bajo la consigna Todos a Ezeiza, la cual lucia pintada en cada cuadra de los barrios. La multitud, cruzó por segunda vez al río de la Cuenca Matanza Riachuelo, la primera fue el 17 de octubre de 1945. Como si fuera un movimiento presocrático y como Heráclito, se nos enseñaría que nadie se baña dos veces en el mismo río, porque esa vez la movilización no termino en fiesta.
Para llegar a eso se debió pasar por un bombardeo real, con más de 300 muertos, de humillaciones, de visitas a la Quinta presidencial para ver los zapatos de Evita, algo que ya había ocurrido, con las paredes de la casa de Yrigoyen, donde la turba direccionada, busco en las paredes los fajos de billetes que se decía había en ellas, el derrumbe de la Quinta presidencial, la sustracción del cuerpo de Evita, los presos políticos en el penal de Ushuaia y otros. La prohibición de todo lo vinculado al “tirano prófugo”, al solidario “poeta depuesto” de nuestro barrio de Balvanera, el gran Leopoldo Marechall y su literatura insurgente tanto en la batalla celeste como en la terrestre.
Todo eso fue generando una amalgama de contra reacción, que fue calando hondo en sectores juveniles, presos políticos y presos sociales, que intercambian conocimientos y se preparaban para la acción, en las mazmorras de la época. Los hijos de los gorilas y la juventud, se oponen a todo lo que tiene que ver con los regímenes dictatoriales, la tortilla se da vuelta. Por eso el rock nacional, recibió a Perón con un recital en Argentinos Juniors, y muchas canciones de ese movimiento, hacen referencia al general. También la tapa del disco de Billy Bond y la Pesada del rock & roll, con su Perón, que era en definitiva un dibujo de una pera grande. Toda una declaración estética de las metáforas que utilizaría el rock, para burlar censuras, de allí en más
Una trama comunitaria, relacionada a lo político fue configurando ese retorno, que hizo que un país se volcara mayoritariamente por la vuelta de Perón. Fue el pueblo y sus distintos actores políticos, fue la memoria atesorada en los barrios y las casas, fue ver tanta amargura. Nunca pensamos que se volverían a agujerear casas como un queso gruyere, ni que se iba a excavar la Patagonia con resultados vanos, buscando el tesoro K.
Siempre fue igual. Volvimos porque hicieron un desastre y jamás se reconocerán nuestras políticas de gobierno, aunque después perduren. Porque a no equivocarse nos persiguen por eso. El deber que se impone es romper con ese círculo vicioso, para siempre.

Hoy en el barrio de Constitución, la calle San José 1111, se convierte en un lugar, donde conmemorar un mito. Aquel del mejor gobierno desde recuperada la democracia. Habiendo mito se establece el hito, un lugar donde se asienta y cumple condena nuestra máxima referente. Un lugar que, teniendo mito e hito, va camino a ser un rito donde se expresa la devoción de un pueblo que no olvida. Hay una nueva Puerta de Hierro, un lugar de peregrinación. Un lugar desde el que se comunica permanentemente, utilizando, saludos, redes sociales y lo que se pueda. Un lugar para la proscripción, desafiado por quien lo habita. Como cuando se junta a repasar las cuentas del país en bancarrota y pensar la economía o con sus bailes que intranquilizan hasta a algunos compañeros.
El intento de borrar a CFK, y borrar al Kirchnerismo, no encarna solo en una persona, sigue siendo el intento, de borrar al peronismo y a todo el campo nacional y popular. Esto hay que entenderlo, ya que vino precedido, por otras condenas a distintos compañeros. Como la vivida por Amado Budou, o la reciente cárcel a De Vido. También los embates que limaron y proscribieron a compañeros como Martín Sabbatella, por haber encabezado la lucha por la implementación de la ley de medios.

Hoy le toca a Cristina, el pico más alto de la lucha contra el neoliberalismo en América Latina. Siempre nos tocó a nosotros la condena, ya Churchill decía, con Perón gobernando, “no dejen que la Argentina se convierta en potencia, arrastrará tras ella a toda América latina”.
Durante la década ganada, Néstor y Cristina, fueron parte de un ariete, que lo logro una Sudamérica pacificada y en crecimiento, jamás vista anteriormente.
La identidad kirchnerista tiene muchos costos, pero tiene un soporte muy fuerte. De sensibilidad, de compromiso histórico, de voluntad de lucha.
Hoy hay nuevas subjetividades políticas que convergen con nuestro accionar. Desde nuestro punto de vista, eso es un logro del proyecto que abrazamos y una manifestación de su vigencia y de su lozanía. El plan maestro de la derecha argentina era y es el aislamiento y el agotamiento de la experiencia que el pueblo reconoce con el apellido Kirchner. Perdón por insistir y machacar con este concepto, pero lo seguiré haciendo. Se demostró en el atentado, la guerra del low fare, y todo lo que implicó socavar a una ex mandataria, hasta encarcelarla.
Un fiscal, que increíblemente debería estar preso, anda dando vueltas promocionando un Tsunami de pruebas falsas conta CFK, en la famosa causa de los cuadernos truchos, no como los de Don Luis. Algo realmente increíble, de este hombre que les presta servicios legales a los dueños del poder real, y sus medios de comunicación.
Solo nosotros y nosotras vamos en cana, basta con portar las ideas de independencia económica, soberanía política y justicia social, para convertirnos en cuatreros sospechados.
Pero como paso otras veces, hay muchísimas usinas que están funcionando a distintas velocidades y es lo que ellos temen, saben que lo que genera el pueblo y su amor por la justicia vuelve. Como paso con las madres y las abuelas. Ya lo probaron muchas veces en la historia argentina y lo van a volver a probar, serán derrotados.
Hay mucha cultura, generando conocimiento, reflexionando, tal vez desordenadamente sobre este momento, en el cine, la literatura, el teatro, las Unidades Básicas, en las calles y sobre mesas varias. Hay muchos dientes apretados, mascullando, repensando, reflexionando y comparando, esperando oportunidad.
La derecha quiere desaparecer al kirchnerismo y con él al peronismo y al movimiento nacional y popular. Algunos que le hacen el juego, quieren a CFK idolatrada, pero como una pieza de museo, y otros la queremos viva, dirigiendo los futuros de la Nación.

Cada acción frente al balcón de San José, cada acción de esclarecimiento político, en cualquier lugar es un paso adelante en la lucha del pueblo para que CFK, recupere su libertad y sea presidenta, nuevamente. Es un ejercicio, que hay que convertir en rutina saludable, para que no se naturalice la injusticia.
Traer a Perón, parecía imposible; los milicos, los aviones negros, los desvíos de los aviones a Brasil, los posibles atentados. ¡Se logró!
Liberar a CFK de su prisión, sería el primer paso para iniciar un ciclo emancipador. No es una tarea para los que quieren hacer muchos cálculos matemáticos, es una tarea para quienes militan por una patria libre justa y soberana. Es imposible de pensar el país, sin Cristina, quien nos dio lo mejor de nuestras vidas. La lucha por esa libertad debería unirnos para hacernos más fuertes y cumplir con un objetivo que realmente, derrote a esta verdadera casta de entreguistas.
Es imprescindible, si queremos ganar en el sentido político del término, tener esto claro, no habrá victorias, con CFK presa y todas serán decepciones y defraudaciones al pueblo. Tal vez solo triunfos electorales.
Hacer, todos los días un poco por su libertad, en las guardias para cuidarla, las actividades, las visitas a su balcón. Hay que politizar y hacer una bandera de esta situación. Hay que poner en marcha un sin número de operativos y baterías de ideas creativas y cooperativas, que le tuerza el brazo a la derecha y liberar a Cristina.
Los que se criaron en el kirchnerismo y fueron a las marchas en ojotas, los que vivieron bien y muy bien durante 12 años. Los que se bancaban todo y hora no se bancan nada, deben reflexionar sobre qué es lo que hay que poner ahora.

Vivimos en un país sin justicia, sin poder judicial, con solo un servicio de justicia acomodada de la gran familia judicial. Un poder que se desayuna leyendo La Nación, esa tribuna de doctrina, qué sí puede adoctrinar desde hace más de cien años y nadie se perturba, ni se queja. Mitre supo pasar y pisar, creando casi simultáneamente, a la Corte Suprema de Justicia y al diario con el que de allí en más compartirían las tostadas y las sentencias. Un poder que deberemos tocar en la próxima vuelta, y transformarlo sustancialmente. En este suelo, con distintas suertes se tocó a los milicos, a la política, a la iglesia, pero a los verdugos judiciales jamás. Faltan ellos. Con sus medios lo intentamos y tendremos segunda vuelta.
Es preciso, recurrir a nuestras fuerzas, a nuestros anecdotarios, libros, cine, cánticos y diversas expresiones que pongan en jaque a este régimen. Una vez más, será nuestro pueblo, ese que se pone un pin elegante en el pecho, que dice CFK libre, con las letras de YPF, ese que se lleva un remera que dice “yegua, puta y montonera”. Ese que escribe las páginas de un libro vivo, que anda por las calles, con cada frase de Cristina hecha remera, que como las de Diego son Vox Dei. Es preciso, releer nuestros días más gloriosos, y reinterpretarlos, no darle la espalda a nuestra mejor marca en la playa, la de la ola K. Hay que sumar los vientos y generar un temporal que no puedan soportar.
El pueblo, nuestra única fuente de poder, seguramente este madurando su duelo y saldrá de este, por su ascensión, como ya lo hiciera otras veces. Esa concepción sin ansiedad, es la que no ven, o no quieren ver muchas y muchos, pero por ahí viene el futuro. Viene con más pibes militando en los secundarios, en trabajadores a la intemperie, que están reescribiendo su presente y en la intelectualidad no veleidosa, que piensa, para acompañar. Si, se trabaja seriamente, por algo eficaz y urgente, siendo el denominador común CFK, libre. ¡Ganamos!
Nuestra historia nos ha enseñado que nuestra fuerza es invencible, sino es vivida en soledad. ¡Cristina Libre! ¡Cristina presidenta!
*Ponencia en el encuentro “Cristina Libre”, llevada adelante, el jueves 20 de diciembre, en el Sindicato de Aeronavegantes, junto a los diputados nacionales electos, Kelly Olmos y Horacio Pietragalla. Organizado por secretaria de DDHH, del PJ Comuna 3.






