La decisión del Gobierno nacional de demorar la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) no logró contener la suba de los precios minoristas, que en enero registraron un aumento del 2,9% y marcaron el noveno incremento consecutivo. En términos interanuales, la inflación alcanzó el 32,4%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El dato se conoció en medio de la polémica por la renuncia de Marco Lavagna como titular del organismo, una salida que generó fuertes cuestionamientos sobre la independencia del ente estadístico bajo el gobierno de Javier Milei y encendió alertas en distintos sectores políticos y económicos sobre el manejo de un área clave para el seguimiento del impacto del ajuste que encabeza el ministro de Economía, Luis Caputo.

En la región del Noreste, el índice fue el más elevado, con un 3,8%, mientras que en Cuyo el promedio se ubicó en el 3%. En la Patagonia y la región Pampeana, el IPC avanzó un 2,9%, y en el Gran Buenos Aires —que incluye a la Ciudad de Buenos Aires y los municipios del conurbano— se ubicó en el 2,8%.
Los precios estacionales lideraron las subas, con un incremento del 5,7%, por encima de los regulados, que aumentaron 2,4%. Sin embargo, el mayor impacto volvió a concentrarse en los alimentos, el rubro que más pesa en el consumo cotidiano de los hogares.
Inflación bajo cuestionamientos
El dato mensual ratifica el proceso de aceleración inflacionaria que venía preocupando al Gobierno y que derivó en la postergación del nuevo esquema de medición del IPC. Aunque la administración nacional sostiene su objetivo de acercar la inflación a niveles cercanos a cero, no logra frenar la tendencia alcista iniciada en mayo de 2025. A su vez, contribuye al aumento de precios mediante los ajustes continuos en las tarifas de los servicios públicos.
A nivel nacional, la división que más aumentó en enero fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba del 4,7%, seguida por Restaurantes y hoteles, con el 4,1%. Según el propio Indec, este rubro fue también el de mayor incidencia en la variación mensual regional, lo que confirma que la inflación continúa golpeando con mayor fuerza a los sectores de menores ingresos.

Los incrementos en Internet y televisión paga impulsaron el rubro Comunicación hasta el 3,6%, mientras que los servicios públicos mostraron un aumento promedio del 3% en relación con diciembre.
Bienes y servicios varios subió 2,7%; Salud, 2,3%; Transporte y Equipamiento y mantenimiento del hogar, 1,8% cada uno; Bebidas alcohólicas y tabaco, 1,5%; y Recreación y cultura, 1%.
Las menores variaciones se registraron en Educación, con apenas 0,6%, y en Prendas de vestir y calzado, que presentó una baja del 0,5%.
En el Noreste, las tarifas de servicios públicos alcanzaron un pico del 9,4%, mientras que en CABA y el Gran Buenos Aires los alimentos y bebidas sin alcohol aumentaron en promedio un 5,1%.
En detalle, los alimentos subieron 5,5%; las verduras, 28%; las frutas, 5,1%; las carnes, 4,4%; los aceites, 3,8%; y los productos panificados, 2,3%. En particular, los aumentos en Carnes y derivados y Verduras, tubérculos y legumbres tuvieron una fuerte incidencia en la canasta básica.
Entre frutas y verduras se registraron fuertes aumentos en productos como el tomate, que trepó 92,6%; la naranja, 30,1%; la papa, 29,6%; y la manzana deliciosa, 18,6%.
Dentro del rubro carnes, se destacó el incremento del pollo, con una suba del 8,9%, una alternativa a la que recurren muchos consumidores frente al encarecimiento de la carne vacuna. Por su parte, el asado aumentó 5,6% y las hamburguesas congeladas, 6%. En tanto, el filet de merluza fresca se encareció 12,8%.
Pese a la decisión oficial de frenar la implementación de una nueva metodología de medición, los números de enero vuelven a mostrar que el freno no se refleja en los precios de los alimentos, que continúan erosionando el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones y profundizando el impacto social del ajuste.






