En una mañana de invierno, seca y luminosa, en Shandong, Yan siguió la huella de la nieve. Snowboarder de toda la vida, durante años recorrió la red cada vez más extensa de centros de esquí que se multiplican en China, siempre en busca de nieve polvo fresca. Pero esta temporada cambió de rol: en lugar de viajar detrás de nuevas pistas, lanzó su propia marca, SnowRidge, y convirtió una pasión personal en una apuesta empresarial. Las ventas recién empiezan, pero su desembarco condensa un cambio de época: llega cuando un deporte que hace apenas una década era un hobby de élites y minorías urbanas se consolida como parte del consumo masivo en China.
Hoy la economía vinculada al hielo y la nieve en el gigante asiático supera el billón de yuanes (unos 140.000 millones de dólares), coronando una década de expansión con pocos paralelos en los mercados globales del deporte o el ocio. Lo que comenzó como un esfuerzo del Estado para popularizar los deportes de invierno hoy es una vasta industria de consumo que combina turismo, manufactura y un fuerte componente cultural. Su expansión ya está reconfigurando territorios de punta a punta: desde Xinjiang, en el extremo noroeste, hasta Hebei, la provincia del norte que rodea a la capital, Beijing.
Las cifras cuentan la historia del impulso. En el primer mes de la actual temporada de nieve, las estaciones de esquí de China registraron 35 millones de visitas, un 10% más que el año anterior. Las llegadas internacionales alcanzaron las 190.000, con un crecimiento interanual del 66%. En la última década, el sector chino del hielo y la nieve creció a una tasa anual promedio superior al 20%, mientras que el consumo anual asociado superó los USD 26.900 millones, con un aumento de más del 25%.

De las pistas a los complejos turísticos
El motor de esta expansión es una nueva generación de centros de esquí “de destino”, menos inspirados en la Europa alpina clásica y más en complejos integrados de ocio. Aunque representan apenas el 4% de las áreas de esquí del país, unos 30 centros concentran cerca del 29% de todas las visitas de esquiadores a nivel nacional.
La expansión de la red de trenes de alta velocidad ha sido clave. Las escapadas cortas de dos o tres días se volvieron habituales, sobre todo entre familias y profesionales urbanos chinos. Cada vez más, los complejos se presentan como destinos para las cuatro estaciones, combinando esquí con aguas termales, senderismo, tenis, pickleball, parques acuáticos alpinos y festivales que diluyen la frontera entre deporte y entretenimiento.
“Ya no son lugares con solo telesillas y pistas”, explicó Wei Qinghua, presidente de China Mountain Development, una firma consultora. “Son complejos multisectoriales que combinan alojamiento, gastronomía, enseñanza, comercio minorista y actividades durante todo el año, impulsando el consumo mucho más allá del invierno”, indicó.

En el centro de esquí y parque alpino Taiwoo, en Chongli, la popular zona olímpica al norte de Beijing, esta transformación es evidente. De los 2,6 millones de visitantes que recibió el complejo el año pasado, casi el 70% llegó durante los meses de verano. Hace una década, la afluencia anual apenas alcanzaba las 100.000 personas.
“Ahora diseñamos para distintos estilos de vida”, señaló Nie Ningning, vicepresidenta del complejo. Eventos de gran escala, con más de 2.000 asistentes, se organizan dos o tres veces por mes. El esquí nocturno, los festivales de música, los fuegos artificiales e incluso programas aptos para mascotas forman parte de la propuesta.
El atractivo del norte
El turismo receptivo crece aún más rápido. Este invierno, las reservas internacionales para destinos de nieve en China casi se duplicaron, con un crecimiento superior al 130% en Hebei, Xinjiang y Mongolia Interior. El sudeste asiático representa ahora cerca del 70% de los visitantes extranjeros, favorecido por la ampliación de la entrada sin visado a China. En los primeros diez días de enero, se reservaron más de 35.000 pasajes aéreos desde todo el mundo hacia Altay, una región remota del noroeste de China muy apreciada por los aficionados a la nieve polvo, lo que supone un aumento del 50% respecto de un año atrás.

Para muchos recién llegados, la accesibilidad es parte del atractivo. “En comparación con Canadá, aquí casi todo se puede alquilar”, comentó Emma Jori-Lazzarini, aficionada a los deportes de invierno que vive en China. “Eso facilita mucho que los principiantes se animen”, destacó.
La infraestructura de esquí también se está modernizando. Según el Libro Blanco de la Industria del Esquí en China 2024–2025, el número de telesillas y medios de elevación aumentó un 643 % en la última década, hasta llegar a 119 en todo el país. Aunque estas instalaciones representan alrededor de una cuarta parte de las estaciones, concentran más del 60% de las visitas, reflejando una demanda creciente de usuarios avanzados y profesionales.
Los centros de esquí cubiertos también cumplen un rol inesperado. Bonski Group, que opera uno de los mayores complejos de esquí bajo techo del mundo, registró más de un millón de visitas anuales de extranjeros en su sede de Guangzhou en 2024, incluyendo más de 100 grupos turísticos del sudeste asiático. Para atraerlos, los complejos incorporaron instructores multilingües y servicios integrales que van desde el ajuste de equipos hasta la logística, el alojamiento y el transporte.

Un imán para las marcas globales
A medida que crece la sofisticación del consumidor, China atrae a un número cada vez mayor de proveedores internacionales. La demanda de equipamiento por parte de los centros de esquí se triplicó esta temporada, según Amy, representante de Hootie Hoo, una marca infantil de Vermont, Estados Unidos. “Desde 2021 el impulso viene creciendo y ahora tenemos pedidos de productos personalizados y basados en propiedad intelectual”, señaló.
Las marcas de países tradicionalmente potencias del esquí siguen el mismo camino. Desde Loop Division, una empresa canadiense de indumentaria técnica, señalaron que los consumidores chinos se enfocan cada vez más en el rendimiento y la calidad. “Buscan marcas emergentes y equipamiento de alta gama”, afirmó Kyler Fortney, director de marketing de la firma.
Benny Wu, vicepresidente de la Asociación de Esquí de Beijing, atribuye parte de este cambio a la rápida expansión de los centros de esquí cubiertos. De las más de 130 instalaciones de este tipo en el mundo, más de la mitad se encuentran hoy en China. En la última década, su número se multiplicó por doce, con una docena más en construcción. “Cada año, los centros bajo techo convierten a unos 5 millones de principiantes en esquiadores”, destacó Wu.

“Al romper las barreras estacionales y geográficas, los complejos cubiertos han ampliado el mercado mucho más allá de los entusiastas profesionales, incorporando a familias y a consumidores urbanos jóvenes”, explicó un representante de Bonski Group. Actualmente, tres cuartas partes de los centros de esta empresa están ubicados en el sur de China, donde las nevadas son poco frecuentes. La firma también se prepara para desarrollar el primer centro de esquí cubierto de Australia, en asociación con contrapartes locales, y hacerse cargo de su operación y gestión.
Las marcas europeas también apuestan a un giro hacia segmentos de mayor valor. La firma infantil danesa ColorKids ingresó al mercado chino en 2025, observando que los compradores pasan de equipamiento básico a productos más durables y certificados en seguridad. El fabricante italiano de antiparras Zaio, que recientemente se lanzó en China, está desplegando canales en línea y fuera de línea, destacando la eficiencia y profundidad de las cadenas de manufactura y suministro del país asiático.
Incluso los fabricantes chinos históricamente orientados a la exportación están reorientándose al mercado interno. Savior Heat, una empresa de Shenzhen, ciudad del sur de China, que produce guantes calefaccionados eléctricos, informó un aumento del 40% en las ventas en línea en todo el país en 2025, impulsado en gran medida por entrenadores y personal de los complejos. Los compradores más jóvenes, señalaron desde la compañía, están ansiosos por experimentar con equipamiento con nuevas tecnologías, desde calefacción controlada por aplicaciones hasta integración vía Bluetooth.
(*) El autor es editor especializado en China de la red de medios Internews Pakistan y actualmente colabora con la Escuela de Política Pública y Gestión de la Universidad de Tsinghua, en Beijing, China.






