“En la última década y media, China ha sido el motor principal del crecimiento económico del mundo, aportando el 35% del aumento del PBI nominal mundial, mientras que Estados Unidos ha contribuido un 27%”.
La afirmación no pertenece a ningún funcionario del área económica ni de propaganda del gobierno chino, como quizás algunos podrían sospechar, sino que se trata de un reciente análisis del experto internacional en política comercial Eswar Prasad, difundido nada menos que en el sitio oficial del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La sentencia de Prasad sobre la economía china coincide con un informe de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) que ubica a China como productor de un tercio de los bienes manufacturados del mundo, superando a EE.UU., Alemania, Corea y Japón juntos.
En este contexto, y en respuesta a las opiniones de no pocos especialistas, bancos de inversión y analistas financieros de occidente sobre un presunto estancamiento de la economía china, el gobierno de ese país recordó que el crecimiento en 2023 alcanzó un 5,2%, muy por encima del logrado por algunas potencias, y que para 2024 está previsto que el Producto Bruto Interno tenga un aumento de alrededor del 5%, según anunció hace días el ministro Li Qiang, en la inauguración de la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional (APN).

Otros indicadores de 2023 difundidos en China consignaron que el valor agregado de la industria aumentó un 4,6% interanual, la generación de energía un 6,9%, el consumo total de energía un 5,7% y el volumen de transporte de energía un 8,1%.
Asimismo, se construyeron 2,776 kilómetros de nuevas línea de ferrocarril de alta velocidad y se alcanzó un total de 3.38 millones de estaciones base 5G.
Durante todo el año se crearon más de 12 millones de empleos en áreas urbanas, más de 33 millones de personas que habían salido de la pobreza encontraron empleo, los ingresos disponibles per cápita de los residentes aumentaron un 6.1% interanual, la inversión en la producción y suministro de electricidad, calor, gas y agua creció un 23%, y la inversión en agricultura aumentó un 9.3%.
La integración sólida de la tecnología digital y la economía real continuó avanzando, con un aumento del 11.9% en el valor agregado de la industria de transmisión de información, software y servicios de tecnología de la información. Las exportaciones de “nuevos productos” como vehículos eléctricos, baterías de litio y productos fotovoltaicos aumentaron casi un 30%.

Este año se conmemora el 75 aniversario de la fundación de la República Popular China y para el gobierno es un año clave para alcanzar los objetivos “14º Plan Quinquenal”, según confiaron fuentes oficiales.
Para lograrlo, la gran apuesta son las industrias de nuevas energías, biofarmacéutica, tecnología de la información y la Inteligencia Artificial Generativa en Gran Escala (IAGE), entre otras. Aunque también juega su carta la creciente apertura económica, como lo prueban las 7.160 nuevas empresas con inversión extranjera que se establecieron en China durante el primer bimestre de 2004, con un aumento interanual del 34,9%, según datos del Ministerio de Comercio.






