El 4 de noviembre se cumplieron 9 años de la sanción de la Ley de Desarrollo de la Industria Satelital que declaró de interés nacional el desarrollo de la industria satelital como política de Estado y de prioridad nacional y que, además, aprobó el Plan Satelital Geoestacionario Argentino 2015-2035, con el objetivo de ampliar y consolidar las capacidades nacionales en la materia. Este plan contemplaba, entre otras cosas, ampliar la flota de satélites de ARSAT de 2 a 6 satélites y desarrollar nuevas tecnologías más eficientes.
El proyecto de ley había sido enviado al Congreso de la Nación por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el 30 de septiembre de 2015, el mismo día que se ponía en órbita ARSAT-2. Apenas un año antes, el 16 de octubre de 2014, se había lanzado ARSAT-1, el primer satélite geoestacionario de comunicaciones diseñado y fabricado en la Argentina por INVAP. Tan solo un escaso grupo de países tenían la capacidad de construir este tipo de satélites.
La Ley de Desarrollo de la Industria Satelital fue sancionada para que la industria satelital tenga continuidad, permitiendo a la Argentina insertarse con éxito en una de las industrias más complejas y competitivas mundiales. Al anunciar el envío del proyecto de Ley al Congreso de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner señaló: “… quiero decirles a todos los argentinos que el futuro ha llegado. Hoy lo vimos despegar y en el Parlamento lo vamos a institucionalizar para que nadie más le pueda robar el futuro a ningún argentino.”
El gobierno de Milei promociona la competencia extranjera de ARSAT, ignorando o desconociendo las capacidades nacionales.
Luego de esos dos lanzamientos, hasta el día de hoy, no se logró volver a poner satélites de comunicaciones en órbita. El gobierno de Macri suspendió ARSAT-3, que debía ser lanzado en el año 2019 y actualmente se encuentra en peligro de seguir un destino similar ARSAT-SG1, satélite que reemplazó a ARSAT-3 y cuya construcción se inició en el año 2020 y actualmente se encuentra en un estado avanzado de desarrollo.
ARSAT-SG1, actualmente en construcción, es un satélite de alto rendimiento exclusivo para banda ancha sobre el territorio nacional y países limítrofes. Con escasas señales sobre el proyecto, el gobierno de Milei promociona la competencia extranjera de ARSAT, ignorando o desconociendo las capacidades nacionales. Recientemente el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, señaló que ARSAT tiene fecha estimada de lanzamiento para el año 2027, postergando al menos un año la finalización del proyecto.
Además, desde 2022 ARSAT tienen la capacidad de dar banda ancha, a través de un sistema transitorio de satélites de alto rendimiento arrendados a otros operadores, permitiendo la conectividad de escuelas, centros de atención primaria de salud, municipios y hogares, en este último caso, a través de empresas nacionales del sector privado.
En el año 2023 la Secretaría de Innovación Pública, junto con el Ministerio del Interior y el Ministerio de Defensa, lanzó el programa Mi Pueblo Conectado1, que entre otras iniciativas contempló la instalación de banda ancha satelital, mediante el satélite SES-17 del sistema transitorio de ARSAT, en 377 localidades distribuidas en 22 provincias. Para contar con banda ancha en Argentina no fue necesario esperar la llegada de Starlink. Nuestro país ya disponía de capacidades plenas a través de ARSAT y de un conjunto de empresas nacionales para brindar Internet fuera de las áreas con infraestructura urbana.
En ARSAT trabajan más de 800 personas operando una infraestructura de telecomunicaciones estratégica. ARSAT-2 genera alrededor de 10 millones de dólares por año en exportación de servicios, principalmente a EEUU. ARSAT-1 es utilizado por las fuerzas de seguridad y defensa nacional y provinciales, garantizando seguridad y soberanía en las comunicaciones. La Red Federal de Fibra Óptica permite la conectividad a Internet de más 900 empresas pymes y cooperativas distribuidas en todo el país. La Televisión Digital Abierta (TDA) garantiza el derecho a la información de más del 80% de la población nacional y el Centro Nacional de Datos da soporte informático a la mayor parte de los servicios críticos del gobierno nacional.
Para contar con banda ancha en Argentina no fue necesario esperar la llegada de Starlink. Nuestro país ya disponía de capacidades a través de ARSAT y de un conjunto de empresas nacionales.
No hay dudas que el gobierno de la LLA descree de las capacidades estatales y más aún en materia de empresas. Sin embargo, actualmente ocupan las posiciones y asumen la gestión. LLA nunca hubiera creado ARSAT. Ante la posible pérdida de las posiciones orbitales en 2004, seguramente no enviaba al Congreso un proyecto de ley para armar una empresa que proteja esas posiciones con satélites nacionales, tal como hizo Néstor Kirchner. Sin embargo, aunque no pueden privatizarla por completo sin pasar por el Congreso Nacional, ahora tienen la responsabilidad de dirigir la empresa y fijar sus metas. Algo no cierra, tal vez los objetivos y metas de las empresas estatales no debieran estar al alcance discrecional de una autoridad circunstancial.
ARSAT es una empresa del Estado Nacional superavitaria pero, más importante que eso, es una empresa que produce soberanía. Soberanía en el espacio, ocupando y explotando las posiciones orbitales de la Argentina; soberanía tecnológica, diseñando y desarrollando satélites con ingenieros y técnicos formados en el país, mayoritariamente formados en universidad públicas y gratuitas; soberanía en las comunicaciones, evitando que los datos pasen o se alojen en territorios extranjeros; soberanía económica, generando divisas para el país y evitando incurrir en importaciones de servicios; y sobre todo, soberanía política para ser dueños de nuestro destino y establecer que Argentina es un país donde se diseñan, fabrican, operan, y tal vez más adelante se vuelvan a lanzar, satélites.
- El autor es director y vicepresidente de Arsat.
*Esta nota fue publicada en el número 56 de la revista Contraeditorial.






