domingo, mayo 3, 2026
Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
Contraeditorial
  • Editorial
  • Opinión
  • Nacional
  • Economía
  • Mundo
  • Sociedad
  • Cultura
  • Editorial
  • Opinión
  • Nacional
  • Economía
  • Mundo
  • Sociedad
  • Cultura
Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
Contraeditorial

Un mundo imaginario de Milei en China

Por Mercedes Andrés
27 marzo, 2026
Un mundo imaginario de Milei en China

De su supuesta “santidad” viral a la insólita comparación con Deng Xiaoping. Cómo la realidad de Argentina contradice todos los relatos.

En las últimas semanas circularon en redes sociales dos escenas que, aunque distintas, comparten una misma lógica. Por un lado, el retuit del presidente argentino Javier Milei celebrando el apodo de “MiSheng” (algo así como “San Milei” en chino mandarín) aparentemente surgido en China y atribuido a la supuesta baja del precio de la carne gracias a las exportaciones argentinas. Por otro, la comparación -repetida en algunos círculos de argentinos residentes en China y entre ciertos académicos liberales- que presenta al gobierno libertario como una suerte de “reforma y apertura” a la manera de Deng Xiaoping.

Ambas narrativas parecen funcionar bien, generan impacto rápido, construyen prestigio externo y pueden traducirse en capital simbólico doméstico. El problema es que, cuando se las confronta con indicadores concretos, ese “Milei imaginario” que circula entre podcasts, retuits y sobremesas en Beijing o Buenos Aires no encaja con la Argentina real, un país con consumo en retroceso, industria debilitada, tarifas en alza y creciente dependencia financiera para sostener una estabilización frágil. El contraste entre relato y dato no es anecdótico, es netamente político.

Articulos Relacionados

La hipótesis Frenkel

La hipótesis Frenkel

Están avanzando demasiado, digamos, ¿no?

Están avanzando demasiado, digamos, ¿no?

El dato incómodo: la carne se vuelve un lujo

El promedio móvil de consumo per cápita de carne en Argentina cayó a 47,9 kilos por habitante por año, y el consumo aparente retrocedió 13% interanual en enero (a 182 mil toneladas de res con hueso), según el informe de enero pasado de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA). Este nivel consolida uno de los pisos más bajos de la serie histórica iniciada en 1914, que solo registra valores inferiores -en torno a 46,9 kilos por habitante- hace más de un siglo o en un año signado por la pandemia de Covid-19 como fue 2020.

Este derrumbe no se explica por un giro cultural súbito hacia dietas vegetarianas, sino debido al retroceso del consumo interno y a un contexto donde el ajuste pega en el bolsillo, como incluso lo evaluaron desde CICCRA. La postal de una Argentina exportadora puede verse exitosa y ser festejada por algunos sectores beneficiados en China, pero no es neutra, porque también significa que si la mesa argentina se empobrece, la discusión es distributiva, no gastronómica.

¿China compra más que nunca?

China sigue siendo el principal destino de la carne vacuna argentina. En el acumulado enero-diciembre de 2025, las ventas a ese mercado sumaron 362 mil toneladas peso producto y representaron el 62,9% del total exportado, según el citado informe de CICCRA. No obstante, los datos también indican una caída interanual del 16% en los envíos a China durante 2025. Detrás se ubicaron Israel y Estados Unidos, que absorbieron el 8,6% y el 7,4% del volumen exportado, respectivamente, y al contrario del caso chino, incrementaron sus compras, a razón de un respectivo 15,9% y 26,2% interanual.

En lo que respecta al relato de “China agradece a Milei” por el supuesto aumento de las exportaciones, el mismo minimiza un tema que no es menor y es que China administra su propio mercado. Por ejemplo,  desde el 1 de enero de 2026, Beijing empezó a aplicar medidas de “salvaguardia” sobre las importaciones de carne bovina, en el marco de una investigación iniciada por su Ministerio de Comercio. El esquema prevé la administración de volúmenes mediante cupos y la posibilidad de aplicar aranceles adicionales a las importaciones que superen esos límites, con el objetivo declarado de proteger a su industria ganadera doméstica frente al aumento de las compras externas. Esto no es un “capricho”, sino política comercial soberana, el tipo de instrumento que China activa cuando considera que su equilibrio interno está bajo presión. Es decir, no existe una expansión ilimitada ni una gratitud política masiva. Existe comercio, y existe Estado regulando.

“La carne bajó gracias a Argentina”: el atajo que no explica nada

Atribuir una baja de precios en China a un presidente extranjero es, en el mejor de los casos, una simplificación. El precio interno chino depende de múltiples variables (producción local, costos, logística, inventarios, demanda urbana, decisiones regulatorias). Lo que sí puede afirmarse con evidencia reciente es que el gobierno chino intervino para ordenar importaciones a partir de 2026.

El supuesto “Misheng/San Milei” sirve como relato porque sugiere un reconocimiento externo casi religioso. Pero es sólo eso, un relato, y en economía política, el reconocimiento simbólico no reemplaza el dato de quién gana, quién pierde y quién paga el costo.

Una reforma y apertura que sí…

Comparar a Milei con Deng Xiaoping puede parecer ingenioso en redes, pero es históricamente tramposo. La “reforma y apertura” china no fue un grito ideológico ni un shock de ajuste, fue pragmatismo planificado, prueba-error y construcción material. Deng abrió selectivamente, creando Zonas Económicas Especiales a comienzos de la década de1980 para atraer capital y tecnología bajo reglas específicas y con el objetivo claro de industrializar, exportar y escalar productividad, sin destruir el mercado interno. A diferencia del libreto libertario, China no confundió apertura con desregulación total, sino que combinó competencia con coordinación estatal, y mercado con dirección estratégica.

Ese método tuvo como columna vertebral decisiva la infraestructura y la conectividad. China invirtió como política de Estado -y lo sigue haciendo- en rutas, trenes, puertos, redes urbanas y logística para integrar territorios y abaratar costos. El resultado se ve hoy, China posee una red ferroviaria de 165.000 kilómetros -48.000 kilómetros de los cuales son de alta velocidad-, la más extensa del mundo. Sin esa infraestructura, es decir, sin “economía real”, no hay “apertura” que funcione, hay dependencia y subdesarrollo.

Hay otro dato cultural-económico que importa para entender por qué la reforma china no se sostuvo sobre endeudamiento crónico y es que China tiene un patrón de ahorro doméstico alto. Incluso con cambios recientes, análisis internacionales siguen destacando tasas elevadas de ahorro de hogares (en algunas mediciones, por encima del 30% del ingreso disponible), lo que permite financiar inversión de largo plazo y amortiguar shocks sin vivir “pidiendo prestado” para llegar a fin de mes. Tal parece que Deng no vendió “libertad económica” como slogan y en cambio fortaleció el Estado, la capacidad productiva, la conectividad y el financiamiento interno. Por eso funcionó.

… y otra que no

Si se insiste en comparar, hay que hacerlo en forma completa. Milei está aplicando una apertura sin columna vertebral productiva, con desinversión, transferencia de costos a los hogares y financiamiento externo para sostener una estabilización frágil. La foto industrial no es la de un despegue “a lo Deng”. En Argentina la capacidad industrial ociosa fue 53,8% en diciembre 2025 y el Índice de Producción Industrial manufacturero cayó 3,9% interanual.

El contraste con China se vuelve aún más nítido en infraestructura, donde el proyecto de Deng multiplicó carreteras y trenes para conectar producción con mercados, mientras en Argentina la inversión pública se achica. La Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que la inversión pública ejecutada en 2025 cayó un 27% real respecto de 2024 (y las transferencias de capital se desplomaron un 45,5% también respecto de 2024).

La “reforma” libertaria también se siente en la vida cotidiana. El Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET) estimó que, desde diciembre de 2023 hasta enero de 2026, la canasta de servicios del AMBA acumuló una suba del 594%, y que esa canasta representó el 11% del salario promedio registrado estimado en noviembre de 2025.

La inflación es un punto clave en Argentina. El relato pro-Milei repite que “bajó” buscando cerrar la discusión. Sin embargo, informes del CEPA muestran que desde que el presidente libertario asumió, hasta diciembre 2025 la inflación creció un 249%. La discusión real además abarca el poder de compra de los argentinos, con tarifas, alimentos y crédito caro que se empeñan en evidenciar que el supuesto “orden” estadístico no se traduce en bienestar.

Deng abrió para producir y evolucionar; Milei abre para desmantelar y primarizar. Cuando la apertura llega sin industria, sin obra pública y con deuda, no es “reforma y apertura”, es ajuste con marketing.

El relato como sustituto del bienestar

Lo que une a “Misheng” y “Deng” no es China en realidad, sino el uso del reconocimiento externo como estrategia de legitimación doméstica. Cuando el consumo cae, la mora en créditos sube (ya se reportaba morosidad en hogares en torno al 7,8% hacia fines de 2025, según datos del BCRA), el gobierno necesita crear otra escena y sale a buscar aplausos externos, mitos de modernización y épica de mercado.

Culpar a China sería analíticamente errado. China actúa como potencia soberana, comprando cuando le conviene y regulando cuando lo necesita. En la Argentina del presente se observa otro escenario, sin un plan a mediano o largo plazo, convirtiendo una relación comercial en relato, y eludiendo la discusión sobre cómo se distribuyen los costos de un modelo que, por los datos disponibles, viene achicando salarios reales, deteriorando el acceso a servicios y vaciando capacidades productivas.

La escena del “Misheng” no importa por su veracidad, sino por su función, haciendo pasar como un logro geopolítico lo que en realidad es un ajuste económico y social. Y aquí sí conviene hablarle al público chino con claridad: si alguien compara a Milei con Deng, está encubriendo -por ignorancia o complicidad- la realidad de Argentina. El propio Deng, citando a Mao, decía que “hay que buscar la realidad en los hechos”; y si el resultado de un modelo es menor consumo, aumento de tarifas, salarios pulverizados y más deuda, entonces no estamos experimentando una “reforma y apertura”, sino ante un penoso retroceso disfrazado de modernización en el mundo virtual.

*Investigadora en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Especialista en cooperación para el desarrollo entre la República Popular China y América Latina y el Caribe (ALC)

Compártelo:

  • Share on Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Share on WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Share on Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
Tags: ChinaDeng Xiaopingexportaciones carneJavier Mileireforma y apertura
Nota Anterior

De qué hablamos cuando hablamos de la guerra en Irán

Siguiente Nota

Dos Sesiones: China convierte la IA en infraestructura estratégica

Dejá una respuestaCancelar respuesta

Recomendados

De qué hablamos cuando hablamos de la guerra en Irán

De qué hablamos cuando hablamos de la guerra en Irán

Por Contraeditorial

Industriales se cansaron de Milei y salieron a contestarle

Industriales se cansaron de Milei y salieron a contestarle

Por Valentina Castro

Justicia y adopción: la infancia no espera

Justicia y adopción: la infancia no espera

Por Evangelina Bucari

Lo imposible será inevitable

Lo imposible será inevitable

Por Máximo Kirchner

  • Quiénes somos
  • Contactanos

© Contraeditorial | Todos los derechos reservados. Registro de la Propiedad Intelectual en trámite. Director: Roberto Caballero. Edición 1722 - 03 de Mayo de 2026.

Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
  • Editorial
  • Opinión
  • Nacional
  • Economía
  • Mundo
  • Sociedad
  • Cultura

© 2026 JNews - Premium WordPress news & magazine theme by Jegtheme.

Discover more from Contraeditorial

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading

 

Cargando comentarios...