La curtiembre Sadesa, vinculada a la familia de Marcos Galperin, inició gestiones para renovar un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) que le permitiría despedir a unos 100 trabajadores y suspender a otros 200 en su planta ubicada en la ciudad de Esperanza, Santa Fe. Durante el período de suspensión, los empleados percibirían alrededor del 50% de sus salarios.
La compañía argumentó que atraviesa una caída en la producción y cambios en el esquema de exportaciones que afectaron su competitividad. Actualmente la planta cuenta con unos 400 trabajadores, una cifra muy inferior a los más de 2.000 empleados que llegó a tener en sus años de mayor expansión.
Sadesa tiene una historia ligada a la familia Galperin desde hace más de ocho décadas. Fue fundada por el abuelo del creador de Mercado Libre y en sus instalaciones funcionó la primera oficina de la empresa tecnológica. Hoy la firma es dirigida por el hermano del empresario y supo posicionarse como una de las curtiembres más importantes del mundo, con clientes internacionales como Nike y Adidas.
El proceso de ajuste en la planta santafesina se produce luego de una reducción progresiva de la estructura productiva de la compañía. En los últimos años la empresa cerró establecimientos en San Luis y en la localidad santafesina de Las Toscas, lo que achicó su presencia industrial en el país.

Fuentes sindicales señalaron que la empresa comunicó a los trabajadores que enfrenta una “situación crítica” y que necesita “adecuar su estructura a la nueva realidad del mercado”. Desde el sector laboral, sin embargo, advierten que las medidas también podrían buscar una reducción de costos salariales. Según indicaron representantes gremiales, un operario con unos 15 años de antigüedad “no llega a cubrir la canasta básica con su salario actual”.
El escenario también se vincula con cambios regulatorios recientes en el sector del cuero. Una medida impulsada por el Ministerio de Desregulación eliminó la equiparación entre las retenciones aplicadas al cuero crudo y al cuero curtido, lo que habilitó exportaciones del insumo sin procesamiento local. Desde la industria sostienen que esta modificación redujo los incentivos para agregar valor dentro del país y afectó la competitividad de las curtiembres.

El argumento oficial para esa desregulación fue que podría contribuir a bajar el precio de la carne en el mercado interno. Sin embargo, datos sectoriales de 2026 indican que los valores al consumidor continuaron aumentando por encima de la inflación general, sin evidenciar una reducción vinculada a ese cambio en la política exportadora.
En paralelo, la empresa inició un proceso de relocalización de parte de su producción hacia países como Tailandia, Paraguay y Vietnam, en una estrategia orientada a reducir costos laborales y logísticos. Este movimiento incrementó la preocupación en Esperanza, donde la planta tiene un peso significativo en la actividad económica local.
Sadesa fue proveedora de marcas globales y también accedió en distintos momentos a programas estatales de asistencia, entre ellos el ATP durante la pandemia. Ahora, el posible avance de despidos y suspensiones abre un nuevo foco de conflicto laboral y se suma a otros episodios de ajuste en la industria manufacturera en medio de un contexto de retracción productiva y cambios en el esquema comercial del país.






