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El agua

Por Antolín Magallanes
8 febrero, 2026
El agua

El agua es el elemento que anida por las noches entre las estrellas y nosotros. Tal vez está visión, vinculada a nuestras costumbres vacacionales, nos hace sentir la inmensidad de nuestro entorno.

Observar el agua como espejo del cielo suele ser momento de sanación aunque no nos demos cuenta, así como el baño nos da la sensación de recuperación, la ingesta de este líquido nos da la vida.

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Cuando el agua se mueve, el cosmos interviene, y la influencia principal de la luna, seguida del sol y los planetas manejan las mareas.

La ONU lo alerta: la humanidad no solo ha gastado el ingreso anual de agua de ríos y lluvias, sino que ha vaciado los ahorros milenarios guardados en glaciares, humedales y acuíferos. El resultado son aguas inseguras, sistemas acuáticos quebrados, acuíferos compactados, lagos fantasmas y deltas que se hunden sin la capacidad necesaria para recuperarse.

El gran capital hoy va por nuestra naturaleza a través de su expansión. En la eterna conexión con nuestro hábitat, la realidad ya no cambia de manera gradual, sino abismal.

Hoy, los mares albergan grandes espacios de contaminación de distinto tipo, no solo industrial, o vinculada a las grandes urbes; también exhiben fenómenos, como las grandes islas flotantes de plástico que han aparecido y perturban la alimentación de los seres vivientes de la vida marina, incluidos, nosotros. Así es como también los plásticos navegan también en nuestros estómagos.

Los ríos en el mundo sufren procesos de perturbaciones muy importantes, son pocos los que están libres de contaminación.

Todo esto acumula mayores posibilidades para fomentar el calor en la tierra y alterar los movimientos del agua.

La protección de glaciares es un tema importante para el medio ambiente y la comunidad. En Argentina, existen leyes que buscan proteger estos ecosistemas, a saber:

Ley de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares, que establece que son bienes de protección especial y prohíbe actividades que puedan dañarlos.

El Inventario Nacional de Glaciares: en el que el gobierno trabaja para conocer y proteger mejor los ecosistemas.

Los Parques Nacionales: algunos glaciares están protegidos dentro de parques nacionales, como el Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz.

El gobierno argentino quiere cambiar la Ley de Glaciares para permitir la explotación minera y energética en áreas protegidas, argumentando que esto fomentará el desarrollo económico y la seguridad jurídica. Sin embargo, nuestros expertos e investigadores advierten que esto debilitaría la protección del agua y los ecosistemas frágiles, y podría tener impactos irreversibles en la biodiversidad y el abastecimiento de agua para millones de personas.

Toda la protección de glaciares fue debatida durante mucho tiempo y las leyes que la tratan ya llevan 15 años de antigüedad.

La voracidad del capital es por el uno por ciento de lo protegido, es decir, son situaciones que no tienen límite en su codicia. Aquí vemos que algo que se debatió y generó grandes consensos es amenazado ante la menor oportunidad, lo que planteas un gran interrogante: ¿cómo hacemos para que aquellas cosas que consensuamos, trabajamos con seriedad y tiempo, prevalezcan y sean políticas de Estado consecuentes y serias?

El bosque nativo siempre es fuente de visiones negativas ante la mirada del progreso. Claro, allí viven seres humanos extraños y hay malezas. Así se desmontaron el Chaco, Córdoba y también Tucumán, entre otros ejemplos. Córdoba conserva solo el 3% de bosque nativo en su norte.

El fuego, como marcamos en el artículo de la semana pasada, muchas veces es un aliado de está tropelía y permite expandir fronteras sojeras, quemando el monte.

En Córdoba, la ausencia de ese bosque en su norte hace que no se retenga el agua. Ese monte salvaje ya no la consume, no oficia de regulador de los cursos que bajan hacia las ciudades, que por lo general son centros turísticos y que en verano deben prohibir el ingreso a los ríos por el aumento torrencial de sus aguas. Caso similar sufre Tucumán, donde el río Lules ha generado inundaciones muy importantes, debido al avance urbanístico y agrícola de una zona pendiente que va de los cerros del noroeste de la provincia, hacia la capital. De esta manera, se produce un fenómeno multicausal, en el que interactúan factores naturales, en épocas de lluvias y acciones humanas que alteran el ciclo hídrico.

La Cuenca del Plata y el acuífero Guaraní son unas de las reservas de agua dulce más grandes del mundo, y también sufren amenaza, no solo por la mirada atenta de la quinta flota de Estados Unidos, sino por la contaminación en el Río la Plata y el Paraná. Para ubicarnos en las cuencas de la Provincia de Buenos Aires que dan al Río de La Plata, Reconquista, Matanza-Riachuelo y todos los arroyos al sur de esta en la provincia, hasta Quilmes, no solo evidencian contaminación, sino que concentran casi el 60 % de la pobreza del país, en relación directa con la degradación ambiental. También debemos atender al proceso licitatorio de la vía troncal navegable, por donde pasa el 80% de nuestras exportaciones, lo que desgraciadamente en un efectivo golpe de marketing, lo que conocemos como la hidrovía.

Hidrovía S.A es la empresa que está a cargo de su mantenimiento y dragado (mandato cumplido), de la cual tienen un 50% de la belga Juc Denull y la argentina ENEP S.A. Ambas buscan la prórroga para seguir ampliando el negocio. Una empresa que logró borrar al Paraná como la Gillette a la hojita de afeitar. Imbatible triunfo del marketing.

Los peligros de dragados más profundos se nos aparecen para permitir la llegada de los barcos panamax, enormes navíos, de 294 metros de eslora y 12 metros de calado, que ya no pasarán por el canal de Panamá.

El canal amplió su capacidad volumétrica a embarcaciones más ciclópeas aún. Un mayor dragado generará grandes daños en el lecho del río, trayendo consecuencias para la fauna del río y su vegetación, y tornando imprescindible posar la lupa sobre el estudio de impacto ambiental obligatorio.

La licitación hasta el momento es opaca, irregular y confusa, empezando por una pseudo audiencia pública, muy direccionada y sin participación real, realizada recientemente.

El Canal de Magdalena, de no construirse, seguirá promoviendo la triangulación de nuestros barcos por el puerto de Montevideo, evitando intensificar nuestras actividades marítimas con los puertos del sur. Algo tan beneficioso que increíblemente la Argentina no puede poner en marcha.

Por último, destaquemos el aislamiento y soledad en que se encuentra el amplio litoral marítimo, sin ningún tipo de política y expuesto al saqueo. La relación que tiene con la Antártida nos hace un país bicontinental, en el que todos estos lugares de aguas congeladas serán centrales para el futuro de la humanidad.

Así se pone en juego nuestra soberanía ambiental, que también es política, porque están en debate sus recursos y servicios naturales y también los lugares estratégicos de la nueva bio geopolítica mundial. El panamax que viene a surcar nuestro Paraná actualiza la importancia de pensar el Estrecho de Magallanes como vía bioceánica y la puerta blanca de ingreso a la Antártida desde Tierra del Fuego.

El ambiente se politiza, pero la pregunta es si la política se ambientaliza para afrontar la discusión de estos desafíos.

El terror infligido a la naturaleza, las ideas catastróficas amplificadas, la disociación que tenemos con lo natural y casi el 80 % de la población mundial viviendo en ciudades, deja lejos la experiencia natural. En otras épocas, esa distancia era acortada por su presencia real, ficcional en la literatura, la educación y la publicidad y sobre todos los sueños de paraísos, que la humanidad anhelaba. Nos han confinado a la reducción del espacio en el que nos movemos, nos han quitado la inmensidad.

Tal vez con suerte observemos a través de alguna ventanita en la pared deforme de la hiper comunicación, al cielo, los mares, los ríos y lagos para que nos vuelva la necesidad de cercanía con el cosmos y su movimiento.

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Tags: aguaCanal de MagdalenaCórdobacontaminaciónhumedalesincendios forestalesLey de Glaciaresmedio ambiente
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