La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner consideró que podría volver a competir por la Presidencia en 2027, cuestionó las políticas económicas de Javier Milei y pronosticó un retroceso electoral de Donald Trump en Estados Unidos, durante una entrevista con el diario The Washington Post, en la que también se refirió a su proscripción política y al reclamo presentado ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
La entrevista fue realizada por Marina Dias, corresponsal de The Washington Post en Brasil, en medio de una de las tantas manifestaciones a favor de la liberación de Cristina, frente a San José 1111. La exmandataria habló sobre el escenario político argentino, el futuro del peronismo, su relación con otros dirigentes de la región y las posibilidades de recuperar sus derechos políticos.
Durante el encuentro, la exjefa de Estado dejó abierta la posibilidad de presentarse nuevamente a elecciones presidenciales, en las que Milei buscará su reelección. «Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?», respondió al ser consultada sobre una eventual candidatura.
Cristina también manifestó su expectativa de que los votantes estadounidenses castiguen a Trump en las elecciones legislativas de mitad de mandato. «Paradójicamente, el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país», sostuvo.
La nota de The Washington Post destacó que el índice de aprobación de Cristina en la Argentina, cercano al 30 por ciento, es ligeramente superior al de Javer Milei.
Después de describir la rutina de la expresidenta en su departamento, la nota informa que el recientemente reelecto Lula da Silva fue uno de los “amigos” que la visitó durante su prisión domiciliaria. Durante el encuentro, recordó que Lula le recomendó hacer ejercicio y evitar la depresión, a partir de su propia experiencia de encarcelamiento, que se extendió durante 580 días antes de su liberación y de la posterior anulación de sus condenas.
«No tengo derecho a deprimirme ni a atormentarme ante el sufrimiento ajeno. Sé por qué estoy aquí: por lo que represento, por el gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos», afirmó.
Uno de los capítulos centrales de la entrevista estuvo dedicado a su situación judicial y a la presentación que realizó junto con su abogado, el brasileño Rafael Valim, ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. El planteo sostiene que durante el proceso judicial de la denominada Causa Vialidad se vulneraron garantías fundamentales y derechos políticos de la exmandataria.
«Díganme dónde puse el dinero», planteó durante la entrevista. Y agregó que, si hubiera cometido los delitos que le atribuyen, no estaría atravesando esta situación porque habría podido comprar al sistema judicial argentino, al que calificó de corrupto.

Valim explicó que el objetivo prioritario es conseguir la restitución de los derechos políticos de Kirchner y dejar sin efecto la inhabilitación para ocupar cargos públicos. El abogado recordó que participó en la estrategia jurídica internacional de Lula, cuyo caso también llegó a organismos de derechos humanos.
La exvicepresidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos Flávia Piovesan consideró que un pronunciamiento favorable podría tener consecuencias políticas relevantes. Según explicó, una decisión de ese tipo permitiría reivindicar la posición de Kirchner ante la comunidad internacional y tendría repercusiones en el debate interno argentino.
Al analizar la situación argentina, Cristina consideró que el malestar que permitió el ascenso de Milei podría volverse contra el propio oficialismo si sus promesas no se traducen en mejoras concretas para la población.
La expresidenta reconoció que el actual gobierno consiguió reducir la inflación, que había alcanzado niveles muy elevados. No obstante, apuntó contra el grave deterioro de las condiciones sociales, el aumento de la pobreza y las dificultades de los ingresos familiares para acompañar el costo de vida.
«Muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente», afirmó.
Cristina dijo a The Washington Post que el desafío de las fuerzas progresistas no consiste únicamente en recuperar el gobierno, sino también en comprender las razones que llevaron a una parte del electorado a respaldar dirigentes que prometen desarmar el sistema político tradicional.
En ese escenario, consideró necesario construir propuestas que resulten creíbles y puedan llevarse efectivamente a la práctica, con especial atención a los problemas económicos cotidianos y al endeudamiento.
«¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50 por ciento piensa que el otro 50 por ciento debe desaparecer?», preguntó.
Durante la conversación también vinculó esa reflexión con sus estudios de filosofía china. Según explicó, mientras en Occidente la política suele concebirse como una disputa en la que un sector debe imponerse sobre el otro, la tradición del yin y el yang propone la convivencia de fuerzas opuestas.






