En sintonía con el ajuste de las políticas sociales y el presupuesto destinado a niñez en el territorio nacional, el proyecto libertario traslada su mirada ultraortodoxa a las conferencias, foros y cumbres internacionales, incluso, aquellas que velan por el bienestar y los derechos de las infancias a nivel mundial, algo que recrudeció desde la llegada de Gerardo Werthein a la Cancillería.
A mediados de noviembre, en la Asamblea General de la ONU, Argentina fue el único país del mundo que votó en contra de intensificar los esfuerzos para prevenir y eliminar toda forma de violencia digital contra las mujeres y las niñas.
Mientras 170 países respaldaron la resolución y 13 se abstuvieron, el gobierno de Javier Milei instruyó emitir un voto negativo. Al término de la votación, la representante argentina dio como argumento que “la agenda de la mujer no debería invocarse para restringir sus propios derechos y los de todo ser humano a la libertad de expresión”.
Tres días antes de ese episodio, la postura Argentina también había sido la única nación en rechazar la resolución de la ONU para proteger los derechos de las comunidades originarias.
Y el 7 y 8 de noviembre, en Bogotá, Colombia, se llevó adelante la Conferencia Ministerial Mundial para poner Fin a la Violencia contra la Niñez, que contó con 1.400 delegados de 119 países. Se rompió el récord Guinness, ya que en la historia de la humanidad nunca hubo tanta gente en un mismo lugar debatiendo sobre la importancia de frenar la escalada de la violencia contra los niños. Pero desde el gobierno libertario decidieron que el país no tenía que enviar ningún represente oficial.
“Lo internacional es realmente vergonzoso. Hicimos un comunicado con los defensores provinciales porque no registra antecedentes lo que está haciendo la Argentina”, enfatizó Facundo Hernández, defensor adjunto de la Defensoría de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
No hay que olvidar que en septiembre, en la ONU, el Comité de los Derechos del Niño (CDN) hizo pública su profunda preocupación “por la continua y drástica disminución de las asignaciones presupuestarias para la infancia, incluidas desinversión en salud y educación”. También advirtió sobre la situación crítica de niños con discapacidades, los de comunidades originarias y quienes carecen de un entorno familiar adecuado. En ese momento, también decisión no mandar a un representante en persona y que la respuesta del país sea dada vía zoom.
Sin dudas, las intervenciones argentinas en los organismos internacionales en el primer año del Gobierno de Milei, ratifican la posición que tomó el Presidente en su primera intervención en la 79ª sesión de la Asamblea General de la ONU, cuando acusó a Naciones Unidas de haber abandonado sus principios originales para transformarse “en una organización que le impone una agenda ideológica a sus miembros” y estar en contra de la Agenda 2030 y de “las políticas colectivistas”.





