Más de un millón y medio de personas transformaron la “Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista” en una de las más categóricas expresiones de repudio popular a Javier Milei, desde el comienzo de su gestión. “Cogerse al pueblo es lo que está mal”, “Al fascismo Nunca Más”, “Basta a la motosierra y a los discursos de odio” y “Mi placer no mata, tu fascismo sí”, fueron algunas de las consignas que se gritaron no solo en la multitudinaria movilización desde el Congreso de la Nación a la Plaza de Mayo, sino también en las 130 convocatorias que se realizaron de Ushuaia a La Quiaca, y en los 15 actos que tuvieron lugar en ciudades del exterior del país, entre ellas Roma, Londres, París, Río de Janeiro, Berlín y Nueva York.
La convocatoria inicial del colectivo LGTBIQ+ sumó el respaldo activo de partidos políticos de la oposición, centrales sindicales, organizaciones sociales, centros de estudiantes y organismos de derechos humanos, después que Milei aprovechara la vidriera global del Foro Económico Mundial de Davos para agitar sus posturas medievales en materia de género e inclusión.
“Los derechos ganados no se tocan, ni un paso atrás”, rezaban las pancartas que llevaba una columna de manifestantes en la Ciudad de Buenos Aires, durante la multitudinaria marcha que se realizó sin incidentes, según destacaron los organizadores.
La marcha a lo largo de la Avenida de Mayo fue encabezada por los colectivos LGBT y, más atrás, avanzaron las columnas de las organizaciones sociales y los partidos políticos de la oposición.

En la columna de La Campora estuvieron Máximo Kirchner, Mariano Recalde, Lucía Cámpora, Mayra Mendoza, Paula Penacca y Wado de Pedro, entre otros. También participaron el gobernador bonaerense Axel Kicillof, su ministro de gobierno Carlos Bianco, la exministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz y varios intendentes provinciales.
Asimismo, estuvieron presentes Leopoldo Moreau, Juan Grabois, Itai Hagman, Mónica Macha, Myriam Bregman, Nicolás del Caño y Christian Castillo, entre otros dirigentes políticos.
Desde los sindicatos, hubo columnas de las dos Centrales de Trabajadores Argentinos (CTA), la Confederación General del Trabajo (CGT), la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), el Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público (SUTEP).
“El fascismo del gobierno no pasará. El pueblo argentino nos acompañó en todo el país en nuestro compromiso de igualdad, diversidad y libertad», expresó al finalizar la marcha Ricardo Vallarino, presidente de 100% Diversidad y Derechos, parte del Frente Orgullo y Lucha.
El posteo de Cristina
Los límites
Las dos marchas más multitudinarias, plurales y transversales, en rechazo a políticas gubernamentales de Milei o a sus exabruptos “ideológicos” -con amenazas de clausura de derechos- no tuvieron que ver con la ideología, sino con ASPIRACIONES y EMOCIONES.
La marcha por las universidades públicas fue masiva y no fue ideológica, más allá de que la universidad pública y gratuita es un postulado histórico del movimiento popular, nacional y democrático.
Al intentar el desfinanciamiento y cierre de universidades Milei chocó con el sueño de los argentinos -que nosotros los peronistas definimos como movilidad social ascendente- y que en realidad se expresa en algo menos científico y mucho más sencillo: la aspiración de lograr PROSPERIDAD, no solo en lo económico, sino también en el reconocimiento de la comunidad en la que cada uno vive.
La marcha de ayer -cuya convocatoria original fue por la agresión y difamación de la comunidad LGTB en el discurso de Davos- terminó movilizando a distintos sectores de la sociedad, por fuera de las cuestiones de género o diversidad. La deshumanización expresada por Milei, al desconocer que los sentimientos no tienen género, galvanizó en el deseo y el DERECHO A LA FELICIDAD, de elegir con libertad la pareja con quien compartir la vida y, si lo desean, formar su familia.
DERECHO A LA PROSPERIDAD Y A LA FELICIDAD SON LOS LÍMITES que Milei no solo no podrá violar, sino a los que, además, deberá dar respuesta más temprano que tarde.






