¡11 de mayo! En 1974 estábamos en el año introductorio del Seminario. El 12 nos despertaron con la noticia de tu asesinato.
Creo que recuerdo cada momento de ese día en Solano. Recuerdo… pero con la memoria viva de alguien que supo dejar huellas. Recuerdo porque estás presente y seguís marcando caminos. Recuerdo las misas de domingo en la querida 31, recuerdo palabras y encuentros. Y miro, y miramos el presente, y que estás presente. ¿Qué harías? ¿Qué dirías? Sabemos que tantos querrían un Mugica domesticado, o estampita… cosa difícil en tu caso inquieto y vehemente.
Como todos los 11 de mayo, hoy estaremos. Te haremos presente, deseando de verdad que tu memoria nos incomode, que sepamos hacer carne el evangelio, que tengamos un oído (vos decías oreja) en el pueblo y otro en el Evangelio. Que sepamos estar, para que cuando nos hayamos ido, otras y otros digan “él hablaba por nosotros”; o como te dijeron al volver de “traer a Perón”: “nosotros estábamos en ese avión porque estaba usted” … Que no tengamos miedo a embarrarnos, aunque nos acusen y señalen, que no veamos la política como algo malo sino un instrumento de transformación en favor de los pobres, que no tengamos miedo a hablar de Jesús donde no se lo nombra, “luchando junto a los pobres por su liberación”. Creo que así, sencillamente estando, te seguiremos haciendo presente en la historia. Y, entonces, como todo 11 de mayo, seguiremos estando en comunión. Y abrazos.






