Máximo Kirchner reapareció este sábado con un duro discurso durante la inauguración del Ateneo Néstor, en el sur del conurbano, en el que advirtió que “vamos a dar la pelea, no se terminó nada”. En un acto que reunió a militantes de La Cámpora de Florencio Varela, Berazategui y Quilmes, el diputado reafirmó la vigencia del kirchnerismo tras la derrota electoral del 26 de octubre y defendió a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, frente a quienes la responsabilizan por el resultado.
“De las derrotas también se construye”, afirmó. “Cuando Néstor salió a caminar para presidente medía dos puntos. Estamos mucho mejor que esos dos puntos. Nadie se quiebra, nadie se rinde. Vamos para adelante”, señaló.
En otro tramo, Máximo cuestionó las críticas internas dentro del peronismo y apuntó directamente a quienes buscaron cargar sobre la expresidenta la responsabilidad por la derrota. “Responsabilizan a Cristina y ellos se esconden cuando los resultados salen mal”, dijo. Luego amplió y sostuvo que “da vergüenza muchas veces, y mucho más en esta semana, cuando vi que algunos intentaban responsabilizar a la compañera Cristina del resultado electoral. Más allá de que siempre son todos hombres echándole culpa a una mujer”.

Kirchner destacó que Cristina es “una compañera que las tres veces que fue en una boleta presidencial, las tres veces ganó, y las tres veces ganó el pueblo argentino y el peronismo”. Y agregó que “no dice a los militantes que hay que poner el cuero, el cuero lo pone ella. Es firme, no se entrega, abre la boca y desde esa injusta prisión domiciliaria donde está, sigue tratando de comunicarse con su gente para explicar cuál es la visión del país y los problemas que tenemos por delante”.
El líder de La Cámpora dedicó buena parte de su discurso a cuestionar la política económica del gobierno de Javier Milei. Aseguró que el modelo “lejos de integrar y contener a las mayorías trabajadoras de nuestro país, las excluye y las somete”, al tiempo que señaló que “ahora, ante un debate sobre cómo debe organizarse el trabajo en la Argentina, la mejor idea es darle más poder al poder y que el débil sea más débil. Eso no es reforma, eso es empezar a garantizar la esclavitud en la Argentina”.

Kirchner sostuvo que “hay que discutir el mundo del trabajo, claro que hay que discutir la participación de los trabajadores en las ganancias que producen las empresas. Porque los empresarios solo hacen socios a los trabajadores cuando pierden. Pero cuando ganan, ¿qué pasa cuando ganan?”.
El dirigente también cuestionó la fuga de capitales y el rol del Fondo Monetario Internacional. “En el mes de septiembre se formalizaron activos en el exterior por 6.000 millones de dólares. Esos activos que se van afuera son los ahorros y los salarios de los argentinos”, dijo, y advirtió que “cuando la participación del trabajador en los ingresos cae, esos recursos no se desvanecen, se acumulan en pocas cabezas”.

“Y esas pocas cabezas hacen, como en este septiembre, que se lleven 6.000 millones de dólares para afuera, mientras Scott Bessent y los gringos nos endeudan en 20.000 millones. Se quiso hacer ver que nuestra discusión frente al endeudamiento con el Fondo era una disputa de poder vacía. Fue el principio del fin”, señaló.
En relación con el acuerdo con el FMI, Máximo afirmó que “el día que el peronismo se entregó, el día que el peronismo no peleó, el día que no chistó y ese acuerdo se votó, después de una pandemia y en medio de una guerra que disparó los commodities, fuimos a firmar un acuerdo que no se debería haber firmado nunca. Al país se lo cuida de esa manera, renglón por renglón, sin miedo a las estigmatizaciones”.
El diputado sostuvo que “muchos me dicen ‘¿cómo te vas a pelear con el Fondo?’. Pero si el Fondo está rompiendo la Argentina, si está rompiendo las familias argentinas, si está rompiendo los sueños de los pibes que quieren estudiar, trabajar y tener una casa propia. Cada vez con este modelo que dice respetar la libertad y la propiedad privada hay menos argentinos propietarios”.

En otro pasaje, Máximo evocó la figura de Néstor Kirchner. “El 27 de octubre de 2010, cuando se nos fue Néstor, quisiera ver a muchos en esa situación. Agarró, recibió el cariño de su gente, lloró, puteó, maldijo. También se habrá enojado con él, supongo, por no cuidarse como debía”, expresó. Y agregó con ironía que “ahora hay algunos compañeros que no los encontramos porque se fueron diez días a descansar después de las elecciones. Néstor no, Néstor no descansaba. Néstor encaraba”.
Kirchner cerró su discurso con una apelación a la lealtad dentro del movimiento. “Ese Néstor fue el ejemplo de militante que en 2009 salió a poner la cara por todos en la provincia de Buenos Aires. Hubo muchos que le sacaron el cuerpo a aquella pelea. Sin embargo, aquellos que le sacaron el cuerpo a la pelea de Néstor en 2009 fueron a colgarse de la pollera de Cristina en 2011 por la cantidad de votos que arrastraba la compañera. Esa es la realidad, esa es la verdad”, concluyó.






