Desde hace un tiempo se escucha hablar de una cierta “batalla cultural”, y hay una serie de nombres muy característicos relacionados con este conflicto casi bélico. Si bien la imagen parece remontarse desde Bismarck a Antonio Gramsci el término parece – en la Argentina, al menos – ser apropiado por la derecha. De hecho, el libro de Agustín Laje, que lleva este título, expresamente señala, como sub-título: “reflexiones críticas para una nueva derecha”.
El objetivo es conquistar lo que se entienden como valores, creencias, etc. En los EEUU el adalid es el asesor de Donald Trump, Steve Bannon que pretende lograr una “hegemonía” (acá Gramsci).
Sin pretender ser abarcativo, hay tres elementos que me parecen centrales en esta “batalla” y que constituyen ejes principales de las políticas oficiales de la “nueva derecha”: el negacionismo de la dictadura cívico-militar con bendición eclesiástica, la negación del cambio climático y el combate contra lo que denominan “ideología de género” (“cuco” que reemplaza lo que antes era el demonio marxista, algo a lo que con perezosa facilidad adhieren sectores de la Iglesia retardataria e integrista; curiosamente, para Laje, por ejemplo, feminismo y marxismo van de la mano).

No hace falta analizar cada uno de estos elementos, sea para profundizar lo que afirma y sostiene la “nueva (sic) derecha” o sea lo que muchos otros pensamos y sostenemos. Simplemente me limito a – precisamente – negar lo de “nueva” porque si algo pretende esta supuesta batalla es que nada sea nuevo y que todo sea “como era entonces” (un “entonces” que les es totalmente funcional a las viejas derechas, por cierto). Simplemente, insisto, me limito a afirmar:
1.No fue una guerra, fue un genocidio, fue terrorismo de estado y son 30.000.
2.Existe el cambio climático, y los países que se autoperciben dueños de todo, son los principales causantes del calentamiento global, y todos los desastres que conlleva.
3.No sé si hay o no una ideología de género, sí sé que el feminismo es uno de los grandes signos de los tiempos del presente, y que el patriarcado uno de los principales responsables de la violencia. Y sé que el patriarcado también es una “ideología de género”.
Es evidente que, si se trata de una “batalla cultural”, hoy parece prevalecer la vetero derecha, pero, precisamente por ser solo una batalla, muchos creemos que hay cosas que más tarde o más temprano serán aceptadas y recibidas por la sociedad. Por la mayoría, por cierto, porque nunca faltan los que se niegan a cualquier novedad…
Es evidente que en esta batalla lo que se pretende es acaparar “los sentidos” y, por tanto, imponer un modo de hablar y pensar eliminando y desterrando todo otro aspecto. Sin duda los medios de comunicación, hoy especialmente las “redes” sociales, son el principal campo de batalla y armamento, y, es obvio reconocer en manos de quienes están. Pero cuando antier todo parecía perdido y hasta las leyes prohibían “nombrar”, aparecieron “la tiza y el carbón”. Habrá que reinventar, re crear y militar nuevas tizas y carbones para que las calles griten que hay otros lenguajes, otros modos de pensar y de vivir, y – sobre todo, ¡y es la clave! – modos de vivir para todos y para buscar la felicidad de todos y todas. La crueldad se las dejamos a ellos, al fin y al cabo, es una de sus armas predilectas; otros creemos en el amor, la alegría y la ternura; quizás sean más lentas, pero sabemos que quienes las han probado verdaderamente se resistirán siempre a una vida que no incluya a otros, otras y otres… una casa común habitable y a la memoria, la verdad y la justicia. En otras palabras, ¡a la felicidad!






