A diez años de la creación del Foro China–CELAC, América Latina y el Caribe refuerzan su compromiso con la cooperación Sur-Sur, en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones. La próxima Reunión Ministerial en China será clave para consolidar una agenda común de desarrollo inclusivo y multilateralismo.
Una década de cooperación Sur-Sur
Este año se celebra el décimo aniversario del Foro China–CELAC, una plataforma que ha fortalecido el diálogo estratégico y el desarrollo conjunto entre China y los países de América Latina y el Caribe. Mientras se prepara para acoger la Cuarta Reunión Ministerial, China reafirma su compromiso con la cooperación Sur-Sur, basada en los principios de igualdad, respeto mutuo y beneficio compartido. Esta nueva instancia reviste especial importancia, al buscar alinear estrategias de desarrollo, fortalecer la voz del Sur Global y promover la estabilidad y la solidaridad en un contexto internacional cada vez más incierto.
En la última década, el Foro se ha consolidado como un pilar de la cooperación entre China y América Latina y el Caribe, facilitando acceso a financiamiento, colaboración tecnológica e inversión en infraestructura, sin las condicionalidades de los mecanismos tradicionales. Basado en la no injerencia y el desarrollo inclusivo, ofrece un modelo alternativo enfocado en la estabilidad, la modernización industrial y la prosperidad compartida.
En una conferencia de prensa el 7 de marzo de 2025, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, reafirmó que la cooperación con América Latina se basa en el apoyo mutuo y la ausencia de agendas geopolíticas. “China sigue los principios de igualdad y beneficio mutuo, y nunca busca una esfera de influencia ni apunta contra terceros”, afirmó, subrayando además que “los pueblos de América Latina y el Caribe desean construir su propio hogar, no convertirse en el patio trasero de nadie”, en referencia a la aspiración regional de autonomía, dignidad y cooperación multilateral.

CELAC, China y los desafíos de la intervención externa
En la IX Cumbre de la CELAC, celebrada el 9 de abril de 2025 en Tegucigalpa, 30 de los 33 Estados miembros adoptaron la “Declaración de Tegucigalpa”, reafirmando a América Latina y el Caribe como Zona de Paz y comprometiéndose con el multilateralismo, la cooperación regional y la solidaridad del Sur Global. En contraste, Argentina, Paraguay y Nicaragua optaron por no suscribir el documento. La decisión argentina, en particular, marca un cambio en su tradicional alineamiento regional.
El regreso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos reavivó la lógica intervencionista de la Doctrina Monroe. En su discurso inaugural, criticó la creciente presencia de China en la región y anunció su intención de “recuperar” el control sobre el Canal de Panamá, lo que precedió a la decisión de Panamá de retirarse de la Iniciativa de la Franja y la Ruta tras la visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio.
En este contexto, Argentina, bajo la presidencia de Javier Milei, ha fortalecido su alineamiento con Estados Unidos, rechazando la invitación a integrarse a los BRICS y distanciándose de las iniciativas multilaterales regionales. Durante las negociaciones de un nuevo acuerdo con el FMI, el gobierno argentino recibió presiones para cancelar su acuerdo de intercambio de divisas con China, calificado como “depredador” por el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent.
Estos acontecimientos evidencian una tendencia regional en la que algunas naciones, ante presiones externas, han optado por sacrificar su autonomía en favor de alineamientos coyunturales. Sin embargo, los casos de Argentina y Panamá muestran que el acercamiento a Washington no garantiza inmunidad frente a barreras comerciales ni a condicionamientos financieros, poniendo de manifiesto que la relación se basa más en mecanismos de control que en verdaderas asociaciones de cooperación.
¿Sur Global o Norte Global?
Frente a la reconfiguración de la política comercial de Estados Unidos, los países de América Latina se encuentran ante una disyuntiva estratégica. Mientras algunas naciones, como Argentina y Panamá, han fortalecido sus vínculos con Washington, otras han reafirmado su apuesta por la soberanía y el multilateralismo a través del fortalecimiento de los lazos con China. La próxima Reunión Ministerial del Foro China–CELAC reflejará estas tendencias y servirá como termómetro de los alineamientos políticos emergentes en la región.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha consolidado como una de las voces más relevantes en defensa de la autonomía regional y de la cooperación Sur-Sur. Durante la Cumbre de la CELAC en Tegucigalpa, advirtió sobre los riesgos que enfrenta América Latina ante la erosión de su autodeterminación, la criminalización de los migrantes y la creciente inestabilidad económica. La profundización de los vínculos entre Brasil y China, evidenciada en la reelección de Dilma Rousseff al frente del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, refuerza esta dinámica de cooperación estratégica.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó enérgicamente las medidas unilaterales y los bloqueos comerciales que profundizan las desigualdades, en línea con los planteos de otros líderes regionales. Asimismo, Xiomara Castro, presidenta saliente de la CELAC, propuso construir un frente común ante las nuevas dinámicas económicas impuestas por políticas migratorias y arancelarias.
La falta de propuestas de cooperación enfocadas en el desarrollo por parte de Estados Unidos contrasta con los marcos ofrecidos por China, lo que subraya que el alineamiento automático con el Norte Global no necesariamente protege a los países de la región de presiones externas ni evita la reproducción de asimetrías estructurales. El caso de Argentina es ilustrativo: a pesar de su alineamiento con Washington, fue igualmente afectada por un arancel del 10% impuesto por Estados Unidos, al igual que otras naciones con posiciones más independientes, como Brasil y Colombia.
China como socio estratégico para el desarrollo soberano
En un contexto de crecientes tensiones globales, China se ha consolidado como un socio estratégico y confiable para América Latina, ofreciendo un modelo de cooperación basado en el respeto mutuo, la no injerencia y el beneficio compartido.
El Foro China-CELAC no solo reafirma las asociaciones existentes, sino que también impulsa la integración regional en el marco del Sur Global, con un enfoque en áreas clave como infraestructura, energía, educación e innovación, contribuyendo a la diversificación de las estrategias de desarrollo de la región.
Reforzar los vínculos con China no constituye solo una decisión geopolítica, sino un compromiso con un orden internacional más justo, inclusivo y sostenible, en el que América Latina desempeña un papel protagónico.
*Mercedes Andrés es investigadora especialista en cooperación para el desarrollo entre China y América Latina en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.






