La exembajadora argentina ante el Reino Unido, Alicia Castro, destacó el profundo valor político y humano que tuvo el gesto de la Selección Nacional de exhibir la bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”, a pesar de las absurdas prohibiciones que habían impuesto desde la organización del Mundial. Después de reconocer que la indignación siempre funcionó como un motor de la política, destacó que “la alegría es el sentimiento más serio que podemos compartir en momentos tan críticos y horribles del mundo”
En diálogo con Cynthia García en la AM530, Somos Radio, Castro contrapuso la emoción colectiva de la victoria frente a Inglaterra con el contexto de la política exterior actual: “La lucha contra el colonialismo es un imperativo ético, no se elige como pretende hacerlo Javier Milei, que en realidad es un pobre ignorante”.
Según Castro, la postura del presidente libertario – que oportunamente confesó su admiración por Margareth Thatcher – no solo representa un enfrentamiento a la gesta de la bandera de los jugadores, sino también “a todos nosotros, a todo el pueblo”.
“Creo que la alegría de la inmensa mayoría de los argentinos va mucho más allá de la superioridad futbolística, tuvo que ver con ese gesto profundamente humano como lo fue recoger esa bandera que vino del pueblo”, analizó respecto al impacto de la sábana convertida en reivindicación soberana.
Al recordar su gestión diplomática entre los años 2012 y 2015 bajo el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, a quien definió como una “presidenta malvinera”, Castro enfatizó la necesidad de pensar la soberanía de las islas en una “historicidad larga” que supere el anclaje de la guerra de 1982. En ese sentido, remarcó que las ambiciones imperiales británicas en la región se remontan a las invasiones de 1806 y 1807, previas a la expulsión por la fuerza del Estado argentino de las Islas Malvinas en 1833.
Asimismo, la exembajadora se refirió a las posturas críticas dentro del propio territorio inglés, haciendo referencia al influyente columnista del diario The Guardian, Simon Jenkins. Castro recordó una reunión mantenida con el analista inglés durante su misión en Londres, donde Jenkins afirmaba que “ninguno de los territorios de la era imperial de Gran Bretaña tiene el derecho eterno de seguir como está y mucho menos uno que cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras al año”.
Tras el impacto global de la imagen de los futbolistas argentinos en el Mundial, el propio Jenkins volvió a publicar una columna de opinión exigiendo que el Reino Unido reabra las negociaciones con Argentina, bajo la premisa categórica de que las islas “no pueden ser británicas para siempre”.
Castro concluyó señalando que el periodista inglés desnudó los sesgos coloniales que aún persisten al sostener el archipiélago como territorio de ultramar, sugiriendo de forma crítica “que eso tiene que ver con el hecho de que los isleños son británicos blancos”, una realidad geopolítica y humana que, según la exembajadora, la actual administración nacional elige omitir.
Fuente: AM530 Somos Radio






