sábado, marzo 28, 2026
Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
Contraeditorial
  • Editorial
  • Opinión
  • Nacional
  • Economía
  • Mundo
  • Sociedad
  • Cultura
  • Editorial
  • Opinión
  • Nacional
  • Economía
  • Mundo
  • Sociedad
  • Cultura
Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
Contraeditorial

Al gran pueblo argentino, salud 

Por Alejo Álvarez Tolosa
9 enero, 2026
“Nosotros no damos palizas, las frenamos”

Hace unos días vi un video de un análisis sociopolítico con forma de chiste, y no tanto. El comediante, parado solitario sobre el escenario, decía: En primer lugar, el comunismo es una gran idea, aplicada a la especie incorrecta (risas del público en general). El comediante continuó: Voy a definir al comunismo, de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades (el público aplaudió). Siguió: Por eso es que todos somos comunistas, tenemos que aceptarlo, todos somos comunistas con nuestras familias. Si tenés hijos, sos comunista; le das a cada uno lo que necesita, sin importar nada más. Y después, hacia afuera de tu casa, en tu comunidad, en tu barrio, te transformás en socialista, intentando ayudar a todos, al vecino, a la vecina, a que estén mejor. Y después, más hacia afuera, abriendo más el abanico, a nivel país, bueno, dejás de ser comunista o socialista, te transformás en otra cosa, y que se jodan todos esos que no están demasiado cerca tuyo (risas, muchas risas, aplausos del público). El comediante finalizó con: Porque siempre va a haber un grupo de preferencia, es así: desafortunadamente, somos seres humanos (aplausos, silbidos, risas). 

Más allá de las opiniones personales de cada cual, como humorada estaba bien, y como análisis sociopolítico también. Porque una de las consecuencias del monólogo, quizá la primera, es que delata una ruptura social, que hasta no hace tanto tiempo había sido saldada con finísimos alfileres que unían uno y otro extremo de ese masa social que conforma a un país, y también, deja al descubierto el individualismo exacerbado que avanza sin mirar atrás, ni adelante. Ni atrás ni adelante. En esas cuatro palabras se resume el vericueto actual; la rotonda sin salida en la que la Argentina parece haber encallado. Porque la política de un país, con todas sus vertientes (economía, educación, salud, cultura, y más), puede darse el lujo de evitar el revisionismo, o de hacer de ese revisionismo las bases y los resultantes de las políticas a implementar; puede, a pesar de que quien no mira los errores del pasado, y los aciertos, está condenado a repetir los primeros, y a evitar los segundos. Pero lo que definitivamente un país, y su política, no puede permitirse, es no mirar hacia adelante. Lo que un país, y su política, no debe ignorar, es que si no existe un objetivo claro, posiblemente el camino resulte errado, o peor, que quien no sabe el camino, y anda sin mapas, tarde o temprano camina en círculos, desorientado.

Articulos Relacionados

¿América Latina en venta?: derechización, guerra global y renuncia a la política (o, sobre llovido, mojado)

¿América Latina en venta?: derechización, guerra global y renuncia a la política (o, sobre llovido, mojado)

La señorita Beatriz y la memoria

La señorita Beatriz y la memoria

El circo multiplica las formas para que no se adviertan las falencias. El circo: baratijas importadas, dólar barato, compra de aviones de segunda mano, una baja inflación que cuesta más de lo que vale. Las falencias: la caída en la actividad económica que evidencia valores similares a los del año 2001, el poder adquisitivo del salario tocando mínimos históricos, la paulatina y silenciosa devaluación que acumula poco más del 40% solo en el corriente año, la caída en el consumo y en el empleo registrado, los seis mil pesos de aumento por decreto en el salario básico. Hoy escuchamos y leemos a diario noticias de que echaron a tantos, suspendieron a tantos, cerraron tantas fábricas, igual que hace un puñado de años leíamos y escuchábamos con tristeza la cantidad de fallecidos, a diario también, en la pandemia. Hay que tener cuidado con lo que se desea, sin dudas, porque al final se puede terminar cumpliendo, para después descubrir, tarde, que no era tan así lo que en verdad se quería. ¿Cuánto falta, si ya no sucede, para que las políticas de recorte alcancen a quienes las votaron? El silencio siempre es un aliado, de quienes tienen más orgullo del que pueden tragar. 

Éstas son palabras, pero su significado y su significante son personas, familias, hombres y mujeres, niños y niñas, Argentinos y Argentinas. No hay que dejarse engañar. Porque en el mismo sentido, si la libertad es el arquetipo del gobierno, por consiguiente debemos suponer, sino afirmar, que cualquier error que se presente en ella, desarma e implosiona el concepto de libertad, y por ende, del mismísimo gobierno. La fortaleza que plantea la búsqueda de la libertad como único objetivo, plantea a su vez lo endeble de la búsqueda (y del gobierno), si en el camino los resultados se alejan de la esencia. La política del gobierno es una mentira que esconde una trampa: la libertad existe en la República desde hace doscientos quince años, con contadas excepciones (golpes de estado, gobiernos de facto), y ofrecer lo que el otro ya tiene es casi tan cínico y siniestro como estúpido que el otro lo compre, lo vote o lo acepte. Que ya lo decía Vicente López y Planes: Oíd, mortales, el grito sagrado: libertad, libertad, libertad. 

La Argentina debe superar la fobia que le han inculcado sobre conceptos como sociedad, distribución, el otro, justicia, ser nacional. Fíjense: Popular es casi una mala palabra, más aún si la combinamos con nacional. Es necesario separar la paja del trigo y asumir con paciencia y sin orgullo que por más rimbombantes que suenen los discursos de odio, los insultos y las descalificaciones, eso no soluciona (sino todo lo contrario) los conflictos que nos atañen. La cultura no se nutre de esa clase de conflictos; la educación necesita mejores ejemplos, los pibes y las pibas ameritan un líder y una sociedad a la altura, con propuestas que busquen construir, y no todo lo contrario. El bastardeado sistema de salud no se arregla con desprecio, ni necesariamente tampoco, con auditorías. ¿Quién nos hizo creer eso? ¿Cuándo nos convertimos, los Argentinos, casi todos, en inspectores de ARCA? ¿Cuándo y quién nos hizo creer que la crueldad es más satisfactoria que la solidaridad? ¿Cuándo y por qué abandonamos la idea de un país para todos, y no para unos pocos? ¿Alcanzará con la apreciación personal de cada cual, para seguir respirando cuando el agua alcance el cuello, la nariz, o más? ¿De verdad la indiferencia hacia el otro es algo que debemos emplear y enseñar? ¿Qué pasa, qué pasará cuando seamos el otro? ¿Cuando el otro sea un amigo, un hermano, un primo? ¿De verdad está mal eso de repartir, de ayudar, de promediar para arriba, de considerar? La Argentina debe dejar de gritar, para empezar a escuchar, para no dejarse engañar, para sí después, empezar a construir. No puentes, ni rutas, ni siquiera hospitales o escuelas, sino autoestima y nacionalismo; solo apreciando y valorando lo que uno posee, uno es capaz de defenderlo y resguardarlo. Porque además, no le busquemos puntas al círculo: el plan no es mejorar, sino desmantelar, y el que no lo haya notado aún, es porque seguramente todavía esté gritando: viva la libertad.

Compártelo:

  • Share on Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Share on WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Share on Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
Tags: ajusteArgentinacolectivocomunistasindividualismoneoliberalismopobreza
Nota Anterior

“No quiero ser colonia de nadie”

Siguiente Nota

El samurái y la motosierra

Dejá una respuestaCancelar respuesta

Recomendados

De qué hablamos cuando hablamos de la guerra en Irán

De qué hablamos cuando hablamos de la guerra en Irán

Por Contraeditorial

Industriales se cansaron de Milei y salieron a contestarle

Industriales se cansaron de Milei y salieron a contestarle

Por Valentina Castro

Justicia y adopción: la infancia no espera

Justicia y adopción: la infancia no espera

Por Evangelina Bucari

Lo imposible será inevitable

Lo imposible será inevitable

Por Máximo Kirchner

  • Quiénes somos
  • Contactanos

© Contraeditorial | Todos los derechos reservados. Registro de la Propiedad Intelectual en trámite. Director: Roberto Caballero. Edición 1722 - 28 de Marzo de 2026.

Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
  • Editorial
  • Opinión
  • Nacional
  • Economía
  • Mundo
  • Sociedad
  • Cultura

© 2026 JNews - Premium WordPress news & magazine theme by Jegtheme.

Discover more from Contraeditorial

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading

 

Cargando comentarios...