“Si condenan a Cristina Fernández de Kirchner no será justicia, será lawfare y una ruptura del Estado de Derecho que ningún tribunal serio podría convalidar”, afirmó su abogado Gregorio Dalbón, en un categórico pronunciamiento difundido en las últimas horas en las redes sociales.
Dalbón explicó los fundamentos jurídicos e internacionales de su postura a través de 10 puntos:
1.No hay pruebas, no hay tipo penal claro, no hay conducta que encuadre en una figura delictiva. Lo que hay es una sentencia escrita de antemano por un tribunal sin legitimidad judicial ni imparcialidad mínima.
2.En la doctrina penal alemana, base de nuestro sistema, la imputación objetiva exige que el hecho represente un riesgo jurídicamente desaprobado. No todo acto estatal genera responsabilidad penal. Menos aún cuando no hay dolo ni ventaja personal.
3.En palabras de Jakobs (Günther, influyente jurista alemán, nacido en 1937, conocido sobre todo por sus aportes al derecho penal y por haber desarrollado conceptos clave como el “derecho penal del enemigo”) el Derecho Penal solo puede aplicarse cuando se afecta un bien jurídico de forma concreta. Castigar sin prueba real equivale a usar el Derecho Penal como instrumento simbólico de control político.
4.Esta no es una condena: es un acto de disciplinamiento político con apariencia de legalidad. El lawfare no necesita pruebas, necesita narrativas. Y el tribunal las construye con medios, operadores y servicios.
5.Si la sentencia llega, no será la culminación de un proceso judicial, sino la confirmación de una proscripción ilegítima por vía institucional. Cristina Fernández de Kirchner no está acusada: está siendo atacada por su historia política.
6.La doctrina penal moderna exige respeto absoluto por la legalidad, el principio de tipicidad, el debido proceso y el juez natural. Este tribunal vulnera cada una de esas garantías.
7.Por eso, una eventual condena no sólo será jurídicamente nula: será un caso para los organismos internacionales. La Corte IDH y Naciones Unidas deberán intervenir si se consuma esta violación sistemática de derechos.
8.Como dijo Roxi (otro destacado jurista alemán, clave en el desarrollo del derecho penal moderno): “El Derecho Penal del enemigo no protege derechos, sino que elimina opositores.” Eso es lo que está pasando. No es justicia: es persecución. No es derecho: es venganza política.
9.No se condena a CFK por un delito: se intenta eliminar a quien representa un proyecto político nacional, popular y soberano. Pero la historia no absuelve a los jueces del poder: los juzga.
10.Por eso, más temprano que tarde, este proceso será revisado. Y los responsables del prevaricato institucional deberán rendir cuentas. Porque los pueblos pueden ser proscritos un tiempo, pero no silenciados para siempre.
