Los estrados judiciales siempre han separado al pueblo de sus jueces. Con las excusas más diversas, los siglos pasaron y los estrados quedaron. Por supuesto lo más grave no es el espesor de las tarimas sino el poder simbólico de la superioridad que implican. En 1930, 4 días después del primer golpe de Estado en … Sigue leyendo Por qué marchamos
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