Contraeditorial

Milei contra el Pañuelo Blanco de las Madres

A pesar de haber tenido media sanción en la Cámara de Diputados, el símbolo de las Madres de Plaza de Mayo no es “emblema nacional argentino”. Si lo fuera, el ministro de Justicia y Derechos Humanos Cúneo Libarona no habría podido quitarlo fácilmente del portal institucional de su cartera, como hizo el sábado 10. Historia de un error.  

A pedido del abogado José Magioncalda, asesor del bloque Republicanos Unidos de la legislatura porteña, el ministro Mariano Cúneo Libarona retiró del portal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, el dibujo del pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo que identificaba la pestaña “Derechos Humanos” de la web institucional.

Según indicaron en la cartera, el cambio se produjo por un rediseño del sitio, dado que a partir de ahora se buscará “tener una visión ‘ampliada’ de los derechos humanos”, según consignó el diario Página 12.

Para el abogado, que promovió exitosamente una campaña en X (ex Twitter), el pañuelo de las Madres “dejó de ser un símbolo de DDHH y sí lo es de corrupción y persecución al que piensa distinto”.

En simultáneo las Madres de Plaza de Mayo denunciaban a la empresa Meta por haberle dado de baja a la cuenta en Instagram de la radio AM530, “alegando que la misma publica contenido engañoso y fraude”, según explicaron en un comunicado que se viralizó durante el fin de semana largo.

Por si no fuera suficiente, desde hace semanas las Madres alertan sobre un intento de desconocer su autoridad política sobre la Universidad Nacional Madres de Plaza de Mayo, por un grupo que negocia con el gobierno nacional y que estaría dispuesto a hacer de ese proyecto formativo una “Universidad de los Dos Demonios”, en línea con la prédica de Victoria Villarruel. Mientras las Madres quieren que Cristina Caamaño sea la rectora de la flamante Universidad, el grupo que desoye a las Madres intenta imponer a Elena Patzer, una maestra jardinera que ni siquiera reúne los requisitos que exige la Ley de Educación Superior para dirigir los destinos de una Universidad Nacional.

Media sanción

El gobierno negacionista de Javier Milei no podría ningunear tan fácilmente el pañuelo de las Madres, si el símbolo fuera “emblema nacional argentino”, como estuvo a punto de ser declarado en el año 2014, por una ley del Congreso Nacional.

En efecto, en julio del año 2014, el Pañuelo Blanco de las Madres de Plaza de Mayo fue instituido por la Cámara de Diputados de la Nación “emblema nacional argentino”. Como el escudo, la escarapela y el himno.

El proyecto de ley obtuvo media sanción, pero no llegó a aprobarse en el Senado, por el rechazo de Nora de Cortiñas: “No estaticen los pañuelos”, declaró entonces la referente de Madres-Línea Fundadora

La izquierda tampoco aprobó la propuesta: sus tres diputados nacionales se abstuvieron en la votación.

Mientras Hebe de Bonafini celebró la iniciativa presentada por los entonces diputados Leonardo Grosso, Remo Carlotto, Adela Segarra y Sandra Mendoza –propuesta que fue consultada previamente con las Madres y contó con su expresa aprobación–, el resto de Organismos de Derechos Humanos no se pronunció sobre el tema.

Ese símbolo (el dibujo del Pañuelo Blanco) fue adoptado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo tras la partida de un grupo disidente de su conducción en 1986, denominado Línea Fundadora, que aún hoy utiliza como símbolo institucional el dibujo de una azucena cuyo tallo enhebra la sigla MPM.

Institucionalidad y símbolos

Aquella declaración legislativa, que no llegó a concretarse, evidenciaba la institucionalidad de su época: la de los gobiernos de Néstor y Cristina, que hicieron de la condena penal a los genocidas y la reivindicación de los desaparecidos una política de Estado.

Hoy el gobierno de turno intenta imponer otra institucionalidad plenamente distinta, que se corresponda con determinada simbología.

Quitar el símbolo del Pañuelo Blanco del portal oficial del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos es la primera medida.

Seguramente habrá más en la línea del negacionismo, la teoría de los Dos Demonios y la velada justificación de lo actuado por la dictadura.

El desafío popular posiblemente sea, no tanto lamentarse por estos hechos simbólicos, sino luchar para reconstruir la institucionalidad del Estado alcanzada entre 2003 y 2015. O al menos una que haga juego con aquélla.

Y cuando lo logremos, no dejar pasar la oportunidad de plasmarlo en normas y leyes.

Si el símbolo del Pañuelo fuera ley, como estuvimos a punto de conseguirlo en 2014, a Milei se le complicaría borrarlo de un plumazo, como hizo en estos días el ministro Cúneo Libarona.

Fue un error no haberlo hecho cuando la correlación de fuerzas parlamentarias lo permitía.

Hay que aprender para la próxima. Porque estoy seguro que la habrá.

Esto no va a quedar así. Esto no termina aquí.

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