Las Malvinas son argentinas. Pero Argentina… ¿de quién es? Javier Milei volvió a colocar a las Islas Malvinas en el centro de la escena política nacional. En una cadena nacional emitida este jueves, el Presidente ratificó el reclamo argentino de soberanía, anunció sanciones más severas para las empresas que exploten recursos naturales en el archipiélago sin autorización argentina y anticipó la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego. El mensaje llegó, además, apenas unos días después de que Donald Trump anunciara que Estados Unidos está revisando su histórica posición sobre la disputa.
El 31 de agosto, Trump respondió ante una consulta periodística que estaba revisando la posición estadounidense sobre Malvinas. La razón respondería más a su enojo con Reino Unido por no haberle brindado apoyo militar durante la guerra en Irán. Hasta ahora, Washington había mantenido una postura de neutralidad en la disputa, aunque durante la guerra de 1982 terminó respaldando al Reino Unido. El mandatario norteamericano no anunció un cambio concreto de política, pero sus palabras fueron rápidamente interpretadas por Milei como una oportunidad diplomática. Dos días después, el mandatario definió el reclamo por las islas como «la causa más importante y sagrada» para los argentinos y anticipó el mensaje que finalmente realizó desde la Casa Rosada.
La cadena tuvo como eje concreto una cuestión que excede el reclamo territorial histórico: los recursos naturales. Milei apuntó especialmente contra el proyecto Sea Lion, ubicado en la Cuenca Norte de las Malvinas y operado por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum. Según la información difundida por las propias compañías, el proyecto tiene previsto comenzar las tareas de perforación a comienzos de 2027 y obtener su primera producción durante 2028. Rockhopper calcula para el yacimiento recursos recuperables de unos 500 millones de barriles, mientras que la estimación total del campo alcanza los 1.700 millones de barriles de petróleo en sitio.
Frente a ese escenario, Milei anunció un decreto para acelerar los procedimientos sancionatorios previstos por la Ley 26.659 y un proyecto de ley que buscará ampliar las sanciones a empresas, accionistas, directivos y proveedores vinculados con esas operaciones.
El segundo anuncio de importancia fue militar. El Gobierno ampliará los recursos del Ministerio de Defensa para avanzar en una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, presentada por Milei como un futuro polo logístico del Atlántico Sur y como una herramienta para aumentar las capacidades argentinas en telecomunicaciones y proyección geopolítica. El anuncio se inscribe en un año en el que la relación militar entre Argentina y Estados Unidos también adquirió una dimensión particularmente visible: en abril, Milei participó a bordo del portaaviones estadounidense USS Nimitz de ejercicios navales combinados en el Atlántico Sur, mientras que el Gobierno había autorizado previamente el ingreso de personal y medios de las Fuerzas Armadas estadounidenses para ejercicios en territorio argentino.
No existe, hasta ahora, información pública que permita afirmar que Washington haya pedido al Gobierno argentino adoptar estas medidas sobre Malvinas. Pero el momento en que se producen y la creciente cooperación estratégica entre ambos países forman parte del contexto en el que debe leerse el nuevo discurso oficial.
El contraste con el archivo del Presidente también resulta inevitable. Durante el debate presidencial de 2023, Milei había reivindicado la figura de Margaret Thatcher, primera ministra británica durante la guerra de 1982, a quien definió como una «gran líder» y destacó por su papel en la caída del Muro de Berlín. En aquel mismo debate, frente a la pregunta sobre la autodeterminación de los habitantes de las islas, sostuvo que la Argentina debía buscar la recuperación de Malvinas «por vía diplomática».
Aquella posición no fue un episodio aislado. En julio de este año, después de que los jugadores de la Selección argentina exhibieran durante los festejos de la semifinal del Mundial una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas», Milei inicialmente había advertido sobre la conveniencia de no mezclar política y fútbol.
Otra interpretación sobre la «nueva postura» de Milei es poco feliz pero no tan desatinada: un movimiento «a lo Galtieri» para remontar una imagen pública en caida y proyectar una releección que hoy no se ve muy viable.
