Contraeditorial

La Noche de las Corbatas: terror y muerte para cambiar el reparto de la riqueza

La Noche de las Corbatas fue un operativo político, ideológico, económico y disciplinador que la dictadura descargó sobre un grupo de abogados cuyo único pecado era defender trabajadores. Esos crímenes sintetizaron, y llevaron al terreno cotidiano, el objetivo principal del golpe de Estado de 1976: modificar la distribución de la riqueza y, al mismo tiempo, la estructura económica de la Argentina. Para ello era necesario mutilar la Ley de Contrato de Trabajo, que había sido discutida y sancionada en democracia, y también terminar con los profesionales que la reivindicaban en cada negociación paritaria, en cada asamblea gremial, en cada asesoramiento a las conducciones sindicales para las que trabajaban.

Así como el sentido de ese asalto a la Casa Rosada puede leerse en los secuestros de la primera noche y en los días que siguieron, lo mismo puede hacerse al analizar la voracidad de los cambios sobre la estructura legal. La Ley de Contrato de Trabajo fue uno de los primeros objetivos: apenas 30 días después del golpe se eliminaron 25 artículos y se modificaron 98 de los 301 que había votado el Congreso, en 1974.

“La existencia de una normativa específica destinada a establecer y regular las relaciones armónicas entre trabajadores y empleadores, no debe constituir materia cuestionable. Sin embargo, dicho régimen contiene disposiciones susceptibles de configurar situaciones que generen excesos respecto del equilibrio de comportamiento a observar en las relaciones antes citadas”, dijo el ministro de Trabajo de facto, el general Horacio Tomás Liendo, que había sido asesorado por abogados de empresas, al argumentar el recorte del 40 por ciento de la Ley 20.744.

Con esta modificación, y otras sucesivas, la dictadura terminaría conculcando los derechos de los trabajadores en favor de los sectores empresarios.

-Reinstaló los beneficios de la tercerización.

-Quitó el derecho de defensa frente a una sanción disciplinaria.

-Eliminó el principio in dubio pro operario (duda en favor del trabajador) en materia de prueba.

-Cercenó derechos relacionados con la huelga y otras medidas de acción directa.

-Derogó el derecho a retener las tareas frente al incumplimiento del deber de seguridad.

-Desarticuló el principio de “condena solidaria” de empresas de un grupo económico.

-Retiró el incremento del valor de las vacaciones cuando no eran concedidas por el empleador.

-Bajó de 4 a 2 años el plazo para que los trabajadores pudieran recurrir a los tribunales.

A ese ataque le siguió el golpe sobre los abogados de los sindicatos marplatenses: Norberto Centeno, Jorge Candeloro, Salvador Arestin, Hugo Alais y Tomás Fresneda. En la faena también secuestraron a Mercedes Argañaráz de Fresenda, embarazada de cinco meses, y a Marta García de Candeoloro y Carlos Bozzi (ambos sobrevivientes).

Cinco laboralistas de distintas extracciones e ideologías pero que en conjunto cubrían todas las formas posibles de ejercer la defensa de los trabajadores. El mensaje fue más que efectivo. A partir de allí cambió la posibilidad real de sindicatos y empleados de reclamar por sus derechos.

*Autores de “La Noche de las Corbatas. Cuando la dictadura silenció a los abogados de los trabajadores”, Aguilar, 2016.

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