La industria argentina atraviesa un proceso de fuerte contracción que ya se refleja en el empleo y en el nivel de actividad del sector. Desde fines de 2023, el sector manufacturero pierde alrededor de 160 puestos de trabajo por día, según reveló un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en un contexto marcado por la caída de la producción, el aumento de la capacidad ociosa en las fábricas y la pérdida de peso de la actividad industrial dentro de la economía.
Si se consideran tanto los empleos formales como los informales, la industria habría perdido cerca de 100.000 puestos de trabajo desde noviembre de 2023, lo que equivale a una reducción de aproximadamente 5.000 empleos por mes. El deterioro del empleo refleja el impacto directo que la contracción de la actividad industrial está teniendo sobre el mercado laboral.
Incluso al observar únicamente el empleo registrado, la caída sigue siendo significativa. La industria manufacturera elimina alrededor de 77 puestos formales por día, lo que representa más de 2.300 empleos por mes, convirtiéndose en uno de los sectores con mayor incidencia en la pérdida de empleo privado durante el período.
El retroceso del empleo industrial forma parte de una tendencia más amplia que se arrastra desde hace más de una década. Desde el pico de empleo registrado alcanzado en 2013, la industria ya perdió más de 115.000 puestos formales, lo que implica una reducción cercana al 9% del total del empleo industrial.
Caída de la producción y fábricas con menor actividad
La destrucción de empleo está estrechamente vinculada con la evolución de la actividad manufacturera. En los últimos años, la producción industrial acumuló una caída significativa, reflejando el impacto de la contracción del mercado interno y de un contexto macroeconómico desfavorable para la producción.

Esta situación también se observa en el uso del aparato productivo. Durante los últimos dos años, la capacidad instalada ociosa superó el 40%, lo que significa que una parte importante de las fábricas opera muy por debajo de su potencial.
El nivel de utilización de la capacidad instalada se mantiene por debajo del 60%, un registro considerado bajo en términos históricos y que evidencia la debilidad de la demanda. En ese contexto, la contracción se extiende a la mayoría de las ramas industriales.
Entre los sectores más afectados aparecen la metalurgia, el calzado, las curtiembres y diversas actividades vinculadas a la construcción, con retrocesos que en algunos casos superan el 20%. También se registran caídas relevantes en maquinaria y equipo, autopartes, textiles, productos minerales no metálicos y segmentos de la industria química.
Menor peso de la industria en la economía
El deterioro industrial también se refleja en su participación dentro de la estructura económica. En los últimos años, la industria redujo su peso dentro del Producto Bruto Interno, mostrando una tendencia de retroceso relativo frente a otras actividades.
Al mismo tiempo, se observan cambios en la composición de las exportaciones industriales. Los productos con mayor valor agregado perdieron participación en el total exportado, lo que sugiere una modificación en el perfil productivo y exportador hacia bienes con menor contenido tecnológico.
Riesgos para la estructura productiva
El escenario industrial actual responde a una combinación de factores, entre los que se destacan la caída del consumo interno, el encarecimiento del financiamiento, el aumento de las importaciones y las dificultades que enfrentan las empresas para sostener los niveles de producción.
En este contexto, especialistas advierten que la continuidad de estas tendencias podría profundizar la pérdida de capacidades productivas y tecnológicas, con efectos de largo plazo sobre el empleo, la productividad y el desarrollo económico del país.
La evolución de la industria resulta clave para el desempeño general de la economía, ya que el sector manufacturero no solo genera empleo directo, sino que también impulsa cadenas productivas, innovación tecnológica y demanda en múltiples actividades vinculadas.