Contraeditorial

En contra de las infancias y a favor de las empresas: el gobierno redujo el control para la salida de menores del país

El mileismo flexibilizó la seguridad a la que estaban obligadas las compañías de transportre internacional cuando chicas y chicos de menos de 18 años viajan fronteras afuera. Organismos de DDHH y de protección infantil advierten sobre este nuevo peligro.

La Dirección Nacional de Migraciones modificó hace unos días la norma que exigía que las empresas de transporte internacional de pasajeros soliciten y verifiquen la documentación requerida para la salida de menores del país. Desde ahora, los progenitores o tutores solo deberán presentar los papeles en los puntos de control migratorio. Frente a esta noticia, organismos de derechos humanos y de protección infantil advirtieron sobre el peligro de esta flexibilización, mientras que la Defensoría de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes realizó un pedido de informe para evaluar la medida y sus riesgos.

“Nos parece increíble que en lugar de aumentar los controles se los disminuya”, lamentó Ana Rosa Llobet, presidenta de Missing Children en Argentina. La disposición 166/2025 quitó los controles migratorios realizados por las compañías aéreas, fluviales y terrestres que prestan servicios en los pasos internacionales, con el argumento de que, “atendiendo a la aplicación de nuevas modalidades de contratación de un medio de transporte internacional en forma y tramitaciones de check-in previo al abordaje en forma remota, resulta necesario dispensar a las operadoras de los medios de transporte internacional de requerir aquella documentación anexa que tuviere por finalidad la acreditación de residencia y/o permanencia en el país y/o autorización de viaje de menor”.

¿Qué implica la medida? Que las empresas ya no pedirán documentación respaldatoria para la salida o el ingreso de menores de 18 años. Antes, estaban obligadas a constatar la identidad de los chicos y la autorización de sus progenitores o tutores para viajar al exterior. También debían controlar la documentación de residencia de los extranjeros que ingresaban y salían del país. Luego, se volvía a presentar esa misma documentación ante Migraciones.

La nueva disposición establece que ahora el “control, verificación y posterior evaluación de la referida documentación complementaria resulta atribución del funcionario afectado al control migratorio de ingreso y egreso del Territorio Nacional”. Es decir, lo que se eliminó es el doble check y la seguridad queda solo en manos del personal de migraciones.

En el pedido de informe enviado al director Nacional de Migraciones, Sebastián Pablo Seoane, la defensora de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, Marisa Graham, afirma que “eliminar un control respecto a las condiciones en la que esa niña, niño o adolescente está siendo trasladado de un país a otro lo deja expuesto a mayor vulnerabilidad, desprotección, incluso más expuestos a traslados ilícitos y trata”. Además, indica que “no puede soslayarse que, en la ponderación entre los derechos de los usuarios de transportes internacionales y los derechos de las niñas, niños y adolescentes, deben prevalecer lo de estos últimos”.

Por estas razones, la defensora solicitó que el organismo nacional tenga a bien informar a la mayor brevedad posible cuáles son las nuevas tecnologías que permiten establecer que no es necesario realizar el doble control; cómo se ponderó el derecho de las infancias y adolescencias al tomar la presente disposición; y, en especial, cuál es el sistema previsto respecto de niñas, niños y adolescentes que lleguen al control migratorio en frontera y allí se determine que no cuentan con la documentación necesaria para continuar el viaje. Para esos casos, Graham pidió determinar quienes están obligados a garantizar su retorno seguro.

Quienes trabajan en la búsqueda de niños perdidos o en temas de trata de personas sostienen que este cambio podría ser utilizado por redes de trata o padres en conflictos legales para sacar menores del país sin consentimiento del otro progenitor. Estamos preocupadísimos porque evidentemente en un país donde tenemos chicos llevados al exterior, casos comprobados como son los secuestros parentales de muchos papás y mamás que han pasado la frontera ilegalmente. Se trata de tener más controles, no menos”, alertó Llobet.

En la Argentina, Missing Children busca a 87 niñas, niños y adolescentes perdidos y a 45 que ya son adultos. Dentro de esa lista, señaló Llobet, hay secuestros parentales con salida ilegal del país, como los casos de las hermanitas Tomasella, que están en Venezuela; el de los hermanos Matheus y Paco Krauser Magalhaes, que estarían en Brasil; Federiko Rosa y su hermana Fumiko, que son buscados en Chile; y Enoc y Abraham Rodríguez Perestrello, que podrían encontrarse en Venezuela o Colombia.

Por su parte, Viviana Caminos, de Red Alto al Tráfico y la Trata (RATT) Argentina, también consideró que “el doble control era bueno, porque a veces en aduana hay funcionarios cómplices que hacen la vista gorda por plata, y así teníamos un doble control”. Caminos explicó que desde el gobierno nacional “alegan que la medida desburocratiza y facilita que se emitan más rápidamente boletos, pero que los controles en aduanas serán los mismos”.

Para la presidenta de Missing Children, “mientras exista tanta permeabilidad en las fronteras, no habría que suprimir controles, los necesitamos muchísimo”. En este sentido, Llobet planteó la urgencia de “reforzar y capacitar a la gente de migraciones que está a cargo de los controles”, porque si no se puede garantizar el buen funcionamiento “hay que mantener todos los controles posibles”.

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