Contraeditorial

El verso del Súper Rigi que obsesiona Milei

La aprobación en la Cámara de Diputados del denominado “Súper RIGI” abrió un nuevo frente de discusión sobre el alcance del régimen de incentivos para grandes inversiones. Mientras el oficialismo sostiene que la iniciativa busca atraer capitales para sectores estratégicos, especialistas advierten que amplía los beneficios otorgados a grandes corporaciones sin garantizar un impacto positivo sobre el desarrollo productivo nacional.

La socióloga y especialista en energía Nuria Mendizábal cuestionó la iniciativa al sostener que el nuevo esquema “tiene pocos ganadores” y profundiza las ventajas concedidas por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobado el año pasado.

En declaraciones a la AM530, Mendizábal afirmó que el proyecto “está otorgando beneficios fiscales, aduaneros, cambiarios y regulatorios por 30 años a grandes corporaciones” y consideró que, lejos de promover el desarrollo local, “los capitales que se atraen en realidad solo vienen a hacer muy buenos negocios y sin dejar nada en el país”.

Según explicó, el denominado Súper RIGI fue diseñado para sectores específicos como inteligencia artificial, centros de datos, semiconductores, minería, energía y la producción de baterías de litio, aunque con condiciones aún más favorables que las previstas en el régimen original.

Entre los cambios mencionó que las empresas accederían desde el inicio a la eliminación de los derechos de exportación, contarían con exenciones para la importación de bienes de capital, insumos y partes, y dispondrían de una mayor libertad para girar divisas al exterior.

Para la especialista, uno de los aspectos más cuestionables es que el proyecto elimina la obligación de contratar proveedores nacionales. “No contempla la obligación de contratar bienes, insumos o partes que se produzcan a nivel nacional, por lo cual el impacto en términos de empleo y de encadenamiento productivo es casi nulo”, sostuvo.

También advirtió que la iniciativa facilita la libre disponibilidad de las divisas obtenidas por las empresas en plazos más breves que el RIGI vigente, en un contexto en el que Argentina enfrenta recurrentes restricciones externas por la escasez de dólares.

Mendizábal consideró que el régimen “está hecho a medida” de las grandes corporaciones tecnológicas internacionales y afirmó que supone una cesión de soberanía sobre sectores estratégicos. En ese sentido, sostuvo que los centros de datos destinados al desarrollo de inteligencia artificial consumirán energía producida localmente, en particular gas proveniente de Vaca Muerta.

“Se está pensando en utilizar el gas barato de Vaca Muerta para abastecer a estos grandes consumidores de energía”, señaló.

La especialista identificó además quiénes, a su entender, resultarán perjudicados por el nuevo esquema. “Favorece a unos pocos grandes jugadores internacionales, nada más, que van a recibir muchos beneficios”, resumió.

“Después pierden las PYMES porque no hay obligación de contratarlas y no pueden tener acceso a los beneficios porque no tienen la escala requerida”, afirmó.

Asimismo, sostuvo que “pierde el Estado nacional porque va a recaudar menos por los beneficios que se le dan a las multinacionales” y agregó que “también perdemos todos porque esto va a tener mucho impacto ambiental, ya que son empresas que no se van a poder controlar”.

En esa línea, advirtió que las exenciones impositivas reducirán la recaudación fiscal y generarán una situación de competencia desigual respecto de las empresas que ya operan en esos sectores bajo el régimen tributario general.

Finalmente, Mendizábal vinculó el debate sobre el Súper RIGI con los recientes problemas registrados en el abastecimiento de gas durante el invierno. Según sostuvo, los cortes y restricciones obedecen a la paralización de obras de infraestructura energética y a la falta de planificación para garantizar el suministro, una situación que, advirtió, podría repetirse también en el sistema eléctrico.

Fuente: AM530 Somos Radio

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