Vamos a empezar por la salud y el protagonismo central que tiene el aire para la humanidad, desde siempre, como un elemento de purificación, sanación y vida.
El aire, en muchas culturas, sobre todo en los pueblos originarios, ha sido algo fundamental a la hora de pensar la vida. Lo ancestral ha mantenido vivo cierto respeto y atención por la naturaleza.
En muchas tradiciones, el aire se asocia con la respiración y la energía vital. La respiración profunda y consciente es positiva para calmar la mente y el cuerpo. A menudo lo vemos, sobre todo después de las clásicas terapias de la New Age, que a través de Netflix muestran a alguien pasado de revoluciones al que se le pide que respire. Así nos cuentan ahora lo que sabían tantas culturas desde hace años. Enhorabuena.
El aire también se utiliza para purificar y limpiar el cuerpo y el espíritu. En algunos rituales se queman hierbas o plantas para purificarlo y alejar las energías negativas. No son cuestiones de magia sino energéticas.
Es considerado un elemento que conecta con el universo y la divinidad en la que se quiera creer, tal vez, como muchos y muchas, en la naturaleza misma. En algunas tradiciones se cree que el aire lleva mensajes y oraciones a los dioses o a los antepasados.
Esto nos aleja del valor cientificista del aire y nos acerca a su valor cultural y poético, otras formas de entenderlo y sacralizarlo para preservarlo.
La terapia de respiración se utiliza para calmar la ansiedad y el estrés y para mejorar la salud física y emocional. No es en vano saber de sus propiedades y todo lo que nos brinda.
Hay quienes utilizan la aromaterapia (combinación de aromas y esencias de plantas) para promover la curación y el bienestar.
También los rituales de purificación con aire se utilizan para limpiar cuerpo y espíritu. Una técnica mapuche llamada Aroftuwe, conocida coloquialmente como “Chuf Chuf” debido a los ruidos que emanan de líquidos donde se embeben plantas medicinales, arroja vapores desde piedras volcánicas calientes.
Este método sirve para pausar el ajetreo y conectar con nuestro ritmo, detenernos y dejar que nos penetre el vapor dentro de un receptáculo cerrado con forma de semiesfera, parecido a un iglú.
La experiencia florece y deja atrás lo que ya no corresponde y conecta el latir de nuestro corazón al de la tierra. Ese receptáculo es el émulo del centro de la tierra con su bola de fuego incandescente, donde se juntarán los ritmos cardíacos y se recompondrá la vida.
Empezar reflexionando sobre los valores del aire era una manera de comenzar por otro camino, lejano a los laboratorios sin menospreciar a la ciencia, pero más cercano al de nuestras vidas. Una manera de ayudar a entender esa relación profunda entre el aire y el planeta Tierra. Ambos están íntimamente conectados, aunque su relación puede ser tanto armoniosa como conflictiva.
Desafortunadamente, como los otros elementos que hemos mencionado en anteriores publicaciones, la contaminación es un problema grave que afecta la salud humana y al ambiente. La quema de combustibles fósiles, la industria y la agricultura son algunas de las principales causas del enviciamiento del aire.

El cambio climático es un problema global que se debe en parte a la emisión de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, que se liberan en la atmósfera.
Esa emisión provoca la destrucción de la capa de ozono, otro problema que afecta al bienestar del planeta y que se debe en parte a la liberación de sustancias químicas en el aire.
Todas estas situaciones contrastan con el carácter armónico que contiene el aire, ya que juega un papel fundamental en el ciclo del agua como medio por el que se transporta desde los océanos a la atmósfera y luego a la tierra en forma de lluvia.
Ese proceso que estudiamos en la escuela, llamado fotosíntesis, es el mecanismo por el que las plantas convierten el dióxido de carbono del aire en oxígeno, esencial para la vida en la Tierra.
Entonces, al entender este recorrido, sabremos que el aire ayuda a regular el clima de la Tierra, pues absorbe y distribuye el calor del sol.
Es preciso tomar conciencia absoluta de estos simples mecanismos que deberían tener una revalorización en campañas públicas de educación para establecer cambios importantes en nuestra relación con el ambiente.
Reducir la contaminación del aire es fundamental para proteger la salud humana y el ambiente.
Promover el uso de energías renovables, como la solar y la eólica, puede ayudar a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.
Proteger la naturaleza y los ecosistemas es fundamental para mantener la armonía entre el aire y el planeta Tierra.
Parecen verdades dichas por el amigo Perogrullo, quien nunca existió en la vida real, pero nos lo inventamos para que nos ponga en la cara lo evidente.
Y como evidencia, sabemos que el aire y el cambio climático están estrechamente relacionados. También que la quema de combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas, libera gases de efecto invernadero (GEI) como el dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4) en la atmósfera, lo que provoca un aumento de la temperatura global.
La emisión de GEI, como el CO2, es la principal causa del cambio climático, sumando la deforestación y la degradación de los bosques, que también contribuyen al aumento de CO2 en la atmósfera.
Teniendo en cuenta que según la ONU el 56% de la población vive en ciudades, lo que seguirá creciendo al 60% para el 2050, la contaminación del aire, especialmente en áreas urbanas, debe ser atendida como prioridad, ya que exacerba los efectos del cambio climático.
Entonces, notamos un ciclo negativo que nos presenta aumento de la temperatura global, y genera derretimiento de los polos y crecimiento del nivel del mar. ¡Allí tenemos triunfante al cambio climático, que tanto se quiere negar!
Hoy, China acaba de descubrir un nuevo camino para comercializar sus bienes: el océano Ártico. De este modo se inaugura un tercer camino para llegar a Europa que reduce los viajes a 20 días y crea la Ruta de la Seda Polar. Sus cuarenta nuevos rompehielos de ultra avanzada tecnología pueden atravesar el duro casco de hielo polar, algo que ocurre no solo por el avance tecnológico de los navíos, sino también porque los hielos se han derretido y ablandado. Algo imposible de pensar hace no muchos años, un logro que llegó al precio de depredar el planeta en una zona virgen del mismo, que acarreara nuevos peligros, para la naturaleza y las embarcaciones. De viaje, China pasará, cerca de Groenlandia, que suma a sus tierras raras un valor estratégico, que entendemos debe inquietar a quien quiere comprar esas tierras, EEUU. Pero para estás empresas, EEUU, cuenta con tres vetustos rompehielos. Desde su primera presidencia, Trump, firmo acuerdos para comprarle a Finlandia, once nuevos rompehielos. Finlandia está asociada a Dinamarca y habrá que ver que celeridad le pone al tema. Un nuevo catalizador de la geopolítica que tiene al ambiente como centralidad. ¿Es en vano pensar en ambientalizar la política y politizar el ambiente?
Este artículo comenzó poniendo énfasis en la sanación y va llegando a su fin poniéndolo en la prevención, ya que la intromisión contumaz y desmedida del capital ha cambiado los patrones climáticos de la naturaleza.
Es así como padecemos, gracias a la degradación del aire también, sequías e inundaciones, pérdida de biodiversidad y extinción de especies.
Los impactos en la salud humana, como enfermedades respiratorias y cardiovasculares, son otra muestra de la depredación humana.
La tarea de reducir las emisiones de GEI mediante la transición a energías renovables, promover la eficiencia energética, el uso de tecnologías limpias, la protección y restauración de bosques y ecosistemas naturales se torna esencial.
De este modo, vamos andando en esta tierra, con estas aguas y con este aire que nos unen bajo este sol y esta luna. El universo hoy puede percibirse en algo tan simple como respirar pero tan triste como saber que vivimos en medio de la contaminación.