Contraeditorial

Apuntes para zurcir y bordar

Vayan estos apuntes desordenados para mis queridos abonados de la polémica sin fin y el desacuerdo acordado de la amistad carnal del campo nacional y popular. Tal vez escribo para los cercanos, el núcleo del átomo que se intenta romper o implosionar. Esta es mi posición, la que siento y lo que siento por CFK y el kirchnerismo. Me da orgullo haber vivido estos tiempos; siempre admiré a los que se la jugaban en las malas, por Yrigoyen, por Perón, por la Patria, y al final vencían. Los Jauretches, los Scalabrinis, los Manzi, los Cooke, los Valle, los Tanco, las Eguren, las Nelly Omar, los Cabo, las Massaferro. Los El Kadri, las Cullen, los Ubaldini, las Demitrópulos y los Abdalas, las Madres y las Abuelas y siguen las firmas. Con esas figuras me críe y con ellas empecé a formar mis imaginarios políticos. 

A nuestras espaldas hay un camino trabajoso y luchador, verdadero y profundo con el cual hemos hechos nuestras cuentas con la historia. Por eso, ante tanta tensión política interna, debemos tener como norte la identificación de formas organizativas que nos permitan administrar conflictos.

Una entrañable amiga, Ana Olivera, del Frente Amplio del Uruguay, ex intendenta de Montevideo, ante una pregunta sobre en qué andaba el General Liber Seregni, me respondió: “Zurciendo y bordando”. Ese general era el líder de ese frente y no fue presidente del país hermano, pero supo zurcir y bordar con la maestría del sastre que armó la prenda a medida en la que se posaría la banda presidencial uruguaya por primera vez en el pecho del Frente Amplio.

De maneras más o menos serias, interesantes, crueles, prolijas o desprolijas, las internas políticas son poco románticas y apelan a la cordura y la paciencia, porque es donde se juntan los bordes de algo que no se puede juntar. Es lo que se debe hacer y sobre lo que se supone hay un consenso para dirimir y luego seguir juntos, algo que hace mucho no se practica y los bien pensantes reclaman. En ese desfiladero sesgado se mueven los actores deseados y despreciados de la política, quienes tienen que zurcir y bordar. Los hay en distintos niveles y extienden sus capilaridades cuando se sensibilizan con la sociedad. Ese ejército neuronal se pone en funcionamiento, acercándose a las necesidades de su pueblo o a seguir sin fortuna el rumbo de la burocracia política. Por eso es indispensable hablar de disputa, de internas, de cómo dirimir, de cómo acordar. Ya le dimos bastante calce a lo antipolítico como para no entender que la política se compone y cura con un solo antídoto: más política. ¿Por qué nosotros vemos mal esa discusión, cuando es nuestra? Tal vez sea el temor a que se rompa todo y que siga este gobierno desgarrador de nuestra humanidad. 

Muchos creemos que debemos avanzar con nuestros mejores representantes en las próximas elecciones, que son los que nos hagan soñar con una patria,libre, justa y soberana, para la felicidad y la grandeza de nuestro pueblo y nación.Recuperar un sueño.

Apelar a nuestros oficios políticos y a nuestras tradiciones para resolver nuestros problemas, priorizando el marco de unidad. Y en esa búsqueda debe quedar claro, que el kirchnerismo, es la única fuerza con capacidad de revertir este aciago momento.

Reconozco un liderazgo partidario en Martin Sabbatella, y uno del gran espacio kirchnerista que es CFK. Desde allí me ordeno -no acríticamente-, sino aportando y debatiendo en los ámbitos que generamos para hacerlo. Sabbatella dio muestras sobradas de lealtad y tuvo su martirio, por encabezar una de las batallas más importantes que intentó el kirchnerismo. Por eso la persecución y la condena interminable de la familia del diario Clarín. Me sumé a su fuerza cuando no tuve dudas de que era K, el peronismo del siglo 21.

He notado también, cómo cierta intelectualidad “orgánica”, política y periodística, más o menos lo hacía responsable de que la Ley de Medios no se haya puesto en práctica. Gente de pasillos, del claustro, de sospechosa calaña, reducida a su contorno bravío al frente de la clase o en los estudios de ciertas radios y canales de TV. Recuerdo un artículo imperdible de Horacio González en la revista La Tecla, tal vez junto a Víctor Hugo Morales las únicas solidaridades públicas de fuste que recibió en su castigo. Se adjunta el link. https://lateclaenerevista.com/biografias-politicas-i-martin-sabbatella-horacio-gonzalez/

Todos estos aportes que propongo sólo tratan de ayudar a ordenar la nave insignia del gran frente nacional y popular que debemos armar o consolidar. A nosotros nos importa que en su comando esté CFK.

Por lo tanto, en el debate que se ha venido dando, creemos que Axel Kiciloff es un gran representante de lo que es el kirchnerismo. No tengo ninguna duda. Él podría representarnos, está en las posibilidades de la política, pero asumiendo el liderazgo claro de CFK, que es presente vivo de nuestro pueblo.

Acá no se pretende un acatamiento disciplinario de uno de los nuestros, sino la búsqueda y la reflexión de una salida que todos pregonamos y no facilitamos: la unidad.

En politica, ni en el futbol, sirve el intérprete solitario de gambeta imparable, que no juega para el conjunto. El solo de clarinete en el jazz, sale y vuelve a la orquesta para seguir la melodía. Se pueden agregar estrofas a la marcha peronista, como lo hicieron Néstor con Cristina y la ampliaron . Se completan las estrofas qué vamos forjando. Ahí está la novedad.

Los liderazgos como el de CFK no son cuestiones secundarias. No es un momento burocráticamente posterior a la aprobación de un programa político. Líder y pueblo en un momento concreto de la historia son lo mismo. Así lo prueba la historia del peronismo.

Debemos poner en valor toda la experiencia K, porque es nuestro respaldo histórico, como fue el primer peronismo para la generación del 70. Esa vinculación histórica reciente, nos debe permitir una continuidad para volver a profundizar el proyecto, a matizarlo y a superarlo.

Está claro que para hacer eso, Néstor Kirchner debió saltear a Menem, y nosotros necesitamos saltear a Alberto Fernández, algo que nuestro pueblo tiene claro y no cree que haya sido CFK la responsable de tan mal gobierno. Saltear quiere decir hacerse cargo de la ruptura de una línea histórica; no significa no asumir errores sino todo lo contrario, que es volver al rumbo correcto con el aggiornamento necesario.

No podemos comprar el discurso de la derecha que se dedicó a decir que CFK no dejó gobernar a Alberto. Lo que ocurrió fue que él negó la conducción política de quien había generado la unidad y poseía los votos, para vencer a la derecha. Y ahí empezaron los twits, que a la luz de los hechos demostraron los errores del gobierno, sobre todo en temas graves, como haber legitimado la deuda externa contraída por Mauricio Macri. O en otros donde vimos cómo nos doblegamos sin fibra, como en el caso Vicentin, o la fallida eliminación de los sótanos de la democracia. Estábamos todos juntos, pero no le movíamos el amperímetro a las necesidades de nuestro pueblo. Hicimos un gobierno malo estando unidos; es decir, que esa unidad por la cual volvimos no nos hizo mejores como pregonaban nuestros cánticos.

Otra zoncera que se repite es acerca del dedo de CFK. El que llevó de la Ciudad a la Provincia a Axel y la leyenda del Clío. Lo digo a mi gusto y sin malicia: la épica del Clío, tambien era, el trasvasamiento de votos de CFK a AK. Y está bien, él tenía que construir un espacio con formas propias. Después de todo, fue a la Provincia de Buenos Aires, donde hay un mar de tiburones de toda clase, con sus compañeros del Nacional Buenos Aires y fue gobernador, cosa que nos encantó. Después vinieron,Insaurralde y Nardini, consensuados por todos. Eso fue un acuerdo político que el gobernador inteligentemente aceptó porque con solo él y su círculo áulico no gobernaban a la tierra “conurbana”, ni a la provincia, eso fue muy importante para su gestión y reelección.

También es cierto que Axel adelantó su decisión de renovar la gobernación, aisladamente.  Es cierto que luego AK prefirió a Massa qué a Wado como candidato a la Presidencia, ya que le daba más posibilidades para ganar en la Provincia. Y esto fue entendido por la “mujer dedo” a la hora de ir por el premio mayor, que lo quería a él candidato a presidente, algo que no aceptó.

Otros tópicos de la dedocracia, se reconocen en la ya antigua postulación de Scioli, que, si la memoria no nos falla, debemos recordar que fue puesto en su momento por la presión de los “gobernas” y los intendentes más la “combativa CGT”. CFK puso a Carlos Zanini, como candidato a vicepresidente y representante K.

También el dedo de CFK hizo que se jubilaran muchos intendentes del conurba, lo que generó una amplia renovación política. Propició, la conformación de un esquema en el congreso nacional que bajo miles de presiones demostró nlealtad y unidad a la hora de sostenerse como principal bloque opositor. También extendió el dedo para poner a la compañera Natalia Zaracho en el Congreso, la primera diputada cartonera. No fuimos la banda, que se desarticuló en los inicios del macrismo, aunque debo reconocer que me preocupa que se pueda seguir por la misma senda en el nuevo congreso. Hoy en ambas cámaras, por suerte hay compañeros y compañeras de fuste. Una nueva reconfiguración parlamentaria, donde los gobernadores  deben poder gestionar recursos para sus provincias, y además evidencian cierto fastidio por el desgaste de una interna que no los acompaña en soluciones a sus provincias.Perder la primera minoría es un alerta. Bienvenida toda reconstrucción federal, más allá del AMBA. 

A veces me parece que hablamos de un futuro lejano en esta Argentina y hablamos de la próxima presidencia, claro está. Pero me permito recordar, ¿cuántos creíamos hace un tiempo que Rodríguez Larreta sería presidente? No se come la cena antes que el desayuno.

Quienes merodean al gobernador han sido claros, pero allí se persiguen fines distintos; allí tenemos a compañeros que hace rato quieren jubilar CFK, cuando promovieron desde sus ministerios la reelección de AF . Intendentes que hacen su juego propio junto a los gordos cegetistas; a Victoria Tolosa Paz, que, en su momento, armó una lista para enfrentar a AK, candidateando a Daniel Scioli a presidente. Varios de los intendentes del Conurbano, aquellos denominados barones, son los carceleros de Axel, no sus promotores. ¿Por qué? Porque están presos de sus fines de mandato si no se vuelve a reformar la ley que los limita. Muchos quieren atornillarse allí para siempre; incluso, algunos aspiran a la gobernación. Que más de uno lo haga es un tema tapado por las disputas falsas que usan como escudo a Máximo y a CFK.

Máximo y Cristina, es el par dialéctico, al que más se intenta desacreditar. A Máximo se lo fue a buscar al sur. Se lo trajo al estadio de la Asociación Atlética, Argentinos Juniors, se lo presentó en sociedad. A su lado estuvo el cuervo Larroque, entre los que necesitaban ese operativo linaje, la letra K, en la conducción pública. Asociarse a la familia, legitimarse, se parte indudable del kirchnerismo, como el tatuaje de miles que lo llevan en la piel.

Pegarle, al que se negó a convalidar el acuerdo con el FMI, al que logro el histórico impuesto a la riqueza. Con solo esos pergaminos, cualquiera hubiere derramado lagrimas de admiración. Pero no estamos en una situación normal, estamos en una en que se lo elige a él, para pegarle a CFK. Se elige lo que se supone, una batalla de baja intensidad. Algo extraño, de gente, que parece que nunca tuvo nada que ver con él, ni con su madre. ¿No fueron responsables de ningún armado político, al que critican? Después de todo, armaron estructuras políticas, antes que Máximo.

Estamos seguros de que AK fue potenciado por CFK para que tuviera su crecimiento sin ningún techo. Participan del gobierno de AK, muchos compañeros de distintas pertenencias; y no vemos contradicción en que nos represente con la conducción de CFK. Los mejores ministros de AK asumen el liderazgo de Cristina y le dan lustre a su gestión. Eso se nota. Y los representantes K en la legislatura provincial bancaron todo lo que pidió el gobernador, en estos tórridos días.

Hubo conducción del gobernador, en firma directa de esas negociaciones.

¿La única salida es un drama shakespearano, en el que se trata de matar a la reina para que viva el nuevo rey?

Algunos sostienen esta condición inevitable, planteada por la dramaturgia, pero es porque no pueden entender o acordar salidas exitosas. Anulan las capacidades de la política, que tan benévolamente admiraron de Néstor Kirchner. Recordemos que para los antiguos griegos el “Exit” era la salida, y el exitoso, aquel que la encontraba. Se trata de eso, de buscar una salida entre un liderazgo irrepetible que no se da muchas veces en la historia, y aquellos que vienen creciendo, a los que hay que cuidar para generar un círculo exitoso y virtuoso, además de duradero. ¿Cuáles son las garantías de futuro que ambos deberían dar? Esa pregunta, debe sobrevolar a profesionales de la intriga y a bien intencionados, que creen en la candidez de la política, y es vigente. Los acuerdos en política no son mala palabra; sí lo es la componenda vil.

Discutamos, construyamos juntos los tiempos y los modos de nuestras búsquedas, que nadie renuncie a sus propias convicciones, pero hagámoslas vivir en un espíritu de unidad.

¿Cómo construir un proyecto de emancipación, con nuestras banderas históricas, si quien nos condujo a nuestros mejores logros como país, está privada de su libertad?

¿Cómo se conjuga la necesidad de libertad de nuestros pueblos, con este momento en el que vuelven persistir los problemas de una democracia pobre, sugerida por el desprestigio de la política? Estamos en un marco que conjuga inseguridad interna con conflictos de diversa índole, con países que realizan gastos fuertísimos en armamentos y con presencia norteamericana, cada vez más visible en nuestras costas; con una institución canalla que en nuestro país dice llamarse justicia. La misma que apresó a CFK, ¡un día después! de que Estados Unidos le prohibiera la entrada a ese país. La bastardearon, la insultaron, la intentaron matar, la proscribieron, ¿conocen a alguien que se haya bancado tanto? ¿conocen por estos lados a alguien con tanto coraje? ¿conocen a alguien que pueda plantarse de la manera clara y precisa en la que lo hace ella?

El Chivo Rossi siempre nos recuerda que hay más kirchnerismo entre el común de la gente que entre los dirigentes. Lo hemos comprobado en las elecciones de la ciudad de Buenos Aires, con sus distintos resultados en el desdoblamiento, que con una campaña lavada y exitista nos hizo hacer una elección aceptable. Una campaña con nuestras banderas en alto nos hizo realizar la epopéyica última elección en la que Mariano Recalde sacó casi el 31 %, de los votos. Se fue de frente, sin esconder a nadie y con nuestra máxima referente en prisión domiciliaria. La alegría de la militancia esa noche solo tuvo un lugar de festejo y procesión, San José 1111, donde fuimos recibidos y saludados por nuestra conductora. Al otro día llegó lo más doloroso: escuchar a algunos compañeros despotricar por la actitud de una compañera presa, que festejaba un resultado récord en una ciudad tradicionalmente opositora en lo electoral. Establecer ciertas reglas no debería ser un problema de la política, sino de una parte importante y central de la dirigencia política.

Cuidar, proteger y liberar a CFK debe ser prioritario. Eso significa entender la vigencia de su liderazgo, el legado que fue fraguado,ese que inquieta a la derecha. Su sueño húmedo es que éste desaparezca. Parece increíble cómo en una sociedad se repiten patrones de conducta que probaron fracasos eternos; parece increíble cómo las fuerzas propias muchas veces se ven tentadas a negar tres veces, a quien les dio vida, palabra y orgullo.

Otra cuestión que puede valer para otros partidos, pero no para el movimiento peronista, es la lealtad. En la izquierda se señala hipócritamente que la centralidad es al proyecto, pero después se destruye el enunciado teórico y hay aparecen cientos de tribus, con su cacique y su librito en cada una. En el peronismo la lealtad tiene fecha de nacimiento: el 17 de octubre de 1945. Lealtad que debió ser sostenida durante 18 años de exilio y fue muy bien cuidada de todos los que creyeron que cabía la chance de un peronismo sin Perón.

Nunca se discutió en realidad a Máximo Kirchner; ese es un ardid para cuestionar a CFK. 

El peronismo nació con un tipo en cana y creció de manera vertical. Una jefatura, una doctrina, una causa. Por eso, desafiar a CFK es ponerse del otro lado. Y, sobre todo, hacerlo cuando está encarcelada por los poderes que administran los servicios de justicia a favor del capital que combate “la marcha”. Todos sabemos a qué nos referimos.

Nosotros no podemos quedar del lado de los culpables y despreciables obturadores de AK, por dar el debate de bancar a CFK, como máxima expresión del movimiento nacional y popular. 

Por eso donde hay un militante nuestro, su tarea es acercarse y ver de qué manera puede colaborar para que CFK quede en libertad. 

Se está disputando un rumbo para el peronismo: eso es lo que hay que entender y ese rumbo direccionará nuestro futuro. Si conduce CFK, sabemos hacia dónde vamos. Si nos quedamos expuestos a la aspiradora de este gobierno y sus intereses, volvemos a un peronismo, vacilante.  Sabemos lo peligroso que puede ser.

Lo que vimos en el intento de interna fue querer poner a CFK en un museo, sacarla de la cancha; llenarla de elogios, pero en tiempo pasado. Recuerda a los que transforman en Santa Evita a Evita; cada vez que la veneraban de esa forma le sacaban su contenido revolucionario y la hacían estampita. 

Solo el pueblo santifica y no abandona.  Mucho hemos andado y conocemos esas tácticas de nuestros propios espacios. Algo que recuerda a aquel sinuoso sindicalista Augusto Vandor, que creó la famosa tautología de la traición “para estar con Perón, hay que enfrentar a Perón”, ¿increíble no?

Desdoblar las elecciones en Provincia no aportó. No abundo sobre algo que se explica,no solo  en los resultados, sino también en el ánimo de nuestra gente,a la hora de votar.

Los japoneses denominan “kintsugi” a la reparación con oro de un objeto roto. Esa sutura celebra la historia de cada objeto, exhibiendo sus fracturas en lugar de ocultarlas o disimularlas. Técnica que da nueva vida a la pieza rota, transformándola en un objeto incluso más bello que el original. De eso se trata este fermento interno, en el cual debe quedar la cicatriz que nos de la belleza de un campo nacional y popular renovado, en la senda para revertir esta situación de desolación, devastación y hambre que atravesamos.

Es imprescindible si queremos ganar en el sentido político del término, tener esto claro, no habrá victorias, con CFK presa y todas serán decepciones y defraudaciones al pueblo. Tal vez sólo obtendremos triunfos electorales, domesticados en los preceptos de un peronismo posible.

Estamos ante una oportunidad muy grande. Y depende de la calidad, de los liderazgos el saber aprovecharla.

Entonces, tomemos “el zurcido”, busquemos el pegamento dorado, atendamos los teléfonos, sentémonos en cuanta mesa allá que hacerlo, establezcamos contactos, pensemos en la gestión y quienes en cada lado. Hagamos acuerdos cortos, de mediano, de largo plazo, pongamos entre paréntesis diferencias, rosqueemos, endurezcamos y flexibilicemos posiciones. Sepamos que el pueblo nos mira, y quiere ver desplegar nuestras artes políticas exitosamente, hagámosles sentir orgullosos. Tal vez tengamos que mejorar el arte del zurcido, desde este lado del Río de La Plata, para luego bordar. Todo lo real y lo imprevisible debe aparecer en una negociación en un acuerdo, en un todos unidos triunfaremos.

Entendamos de una vez, que el plan maestro de la derecha argentina es el aislamiento y el agotamiento de la experiencia que el pueblo reconoce en el apellido Kirchner. 

No me canso de repetirlo. Arriar ese pabellón es la rendición incondicional. Si hubo una epopeya que se llamó luche y vuelve, la nuestra se debería llamar ¡Cristina Libre! 

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